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Consignas de mujeres

Marcha por la vida 03 de junio 2017

Marcha por la vida 03 de junio 2017

miércoles, 17 de febrero de 2016

El beso: de dónde viene, qué es y cómo funciona

Besarse supone un profundo intercambio de sensaciones y de emociones. Y parece que nunca baste con un beso, lo que se explica porque en ese momento el cerebro produce oxitocina, a la que es adicto. Esta hormona influye en funciones donde se establece un lazo entre dos personas, como el enamoramiento, el orgasmo, el parto y el amamantamiento, y está asociada con la afectividad, la ternura, el tacto cariñoso... Al besar, el cerebro también libera endorfinas, a las que se atribuye que combaten el desánimo y evitan caer en la depresión.
El beso es placer; no en vano, la boca es, de entre todos los órganos erógenos del cuerpo, el que está situado más cerca del cerebro, el centro donde se producen las emociones. Al besarse, las terminaciones nerviosas que se activan implican un área cerebral incluso más amplia que la relacionada con los genitales.
Y aún hay más reacciones en el cuerpo: un estudio de la Universidad de Viena demostró que, cuando una persona funde los labios con su pareja en un beso apasionado, las pulsaciones cardiacas pasan de 60 hasta 130 por minuto, se libera adrenalina y baja la tasa de colesterol. Al intercambiarse bacterias, parece que también se refuerza el sistema inmunitario. De la misma manera, se ha analizado que cuando una madre besa a su bebé absorbe algunos gérmenes del pequeño, pero a la vez contribuye a que aumente la producción de sus defensas.
Así que un beso es saludable. El investigador Arthur Sazbo, de la Universidad Wilfrid Laurier de Ontario (Canadá), constató que entre las parejas que se despiden con un beso por la mañana hay menor absentismo laboral, menos accidentes de tráfico, ganan un 25% más de dinero y su esperanza de vida se alarga cinco años.Una explicación sería que ambos empiezan el día con una actitud más positiva y con más energía vital, lo que repercute en muchos aspectos.
Aunque cuando las personas se besan seguramente lo último que piensan es si es saludable. El significado de este gesto viene de tiempos muy antiguos. Hay estudiosos que remontan el origen de esta costumbre a sociedades prehistóricas, en las que las madres alimentaban a sus bebés dándoles con la boca los alimentos ya masticados. Según otras tesis, el beso es una prolongación de la lactancia. A lo largo de los siglos se le ha dado diferente valor –aunque también algún estudio ha constatado que no es común a todas las culturas–.
Yannick Carré, autor del libro El beso en la boca durante la edad media, explica que en esa época “a partir del beso se podían explicar hasta los cambios que se producían en política, en religión y en el sistema de valores”. Su importancia era considerable: tenía el valor de un contrato. Incluso, señor y vasallo sellaban con un beso el juramento de fidelidad mutua.
En la actualidad, el beso tiene un significado más psicológico. “Es una demostración de cariño, de amor, de respeto, de amistad. Con un beso se comunican muchísimas cosas”, analizaba Francesca Albini, autora del libro Bacioterapia, en un reportaje en La Vanguardia. “A través del beso los amantes desarrollan una mayor propensión a crear lazos fuertes, lo que incluye el deseo de formar una familia”, según Desmond Morris, autor de Innate Behaviour. Es una poderosa herramienta de interacción.
Un estudio de la Universidad de Albany de Nueva York publicado en Evolutionary Psychology apuntaba que tanto para la mujer como para el hombre el primer beso es clave para continuar la relación, como si actuara como un filtro: “Podría haber mecanismos en el subconsciente que detectan alguna incompatibilidad de tipo genético”, aventuraban los investigadores. Así, besar sería un poco como hacer una selección natural de la especie porque hacerlo mal puede hacer fracasar una relación incipiente: el 58% de los hombres y el 66% de las mujeres encuestadas en ese trabajo admitieron que después del primer beso pusieron fin a algún romance…
Hombre y mujer ven el beso con matices distintos, no obstante. Ellos besarían esencialmente para ganar los favores sexuales de su pareja. Para ellas, es una manera de valorar el grado de compromiso del hombre en la relación que pueda surgir. Según el estudio estadounidense, las mujeres valoraban aspectos como el aliento, el sabor y hasta la salud de los dientes. En particular, el olfato se potenciaría sobre todo durante la ovulación, indicaba uno de los investigadores, Gordon Gallup. Alain Montadon ya explicaba en el libro El beso: ¿qué se esconde tras este gesto cotidiano? que “el deseo de besar no se produce si no se alcanza un acuerdo con el olfato”.
De lo observado, resultaría que las mujeres estarían menos dispuestas a tener relaciones sexuales con alguien que no sabe besar o cuyo beso no responde a sus preferencias sensoriales y emotivas. En cambio, ellos se fijan más en el atractivo del rostro de su pareja, la apariencia de su cuerpo y hasta en su peso. Y más de la mitad de los hombres encuestados afirmó que tendría relaciones sexuales con una mujer sin pasar por el beso. En las mujeres, este porcentaje bajaba al 14%.
Las personas dedican el equivalente a dos semanas de su vida a besos. Pero, para algunos expertos, en las relaciones actuales, este gesto ha perdido importancia de la mano de un menor romanticismo y de que, muchas parejas, como las adolescentes, no dedican el tiempo que se tomaban antes los enamorados para los cortejos previos, los besos, caricias y juegos eróticos, que solían ser pasos previos a una relación sexual. La seducción, como otras facetas de la vida actual, también se hace más deprisa, afirman los sexólogos. Y tampoco es una cuestión exclusiva de los jóvenes, añaden: las parejas de largo recorrido tampoco dedican tanto tiempo ya a arrumacos. Por ello, los expertos defienden recuperar el placer del beso y la importancia del mundo emocional en la relación de pareja, como una manera también de vencer el tedio en las relaciones.
Con todo, para Francesca Albini, por ejemplo, no se puede decir que el beso social, para saludarse, esté en crisis. Se sigue usando, incluso entre hombres.
Decía Jean-Luc Tournier, autor de Pequeña enciclopedia del beso: “No hay acto alguno que permita una implicación voluntaria del ser tan total como el beso”. Pues implíquense, besen.

Las 6 etapas de la pareja: descubrí en cuál estás

1. Enamoramiento o fusión (del primer mes a los 18 meses, máximo 30 meses).
Esta es una etapa llena de esperanza. Quieren estar todo el tiempo juntos; se sienten unidos, en simbiosis y están extasiados el uno con el otro. La pareja tiene la sensación de afecto mutuo y de reciprocidad. Además, se vive especialmente el deseo y la pasión, con o sin actividad sexual, pero con una intensa fantasía. No tienen en cuenta las diferencias, sino que se fijan y destacan lo que tienen en común. Comparten todo, hacen las cosas que le gustan a uno y luego, al otro. Los dos se entienden y se sienten comprendidos. En esta etapa se tiene miedo a tener discusiones y a que el otro se enfade, así que se evitan. Una discusión parece el fin del mundo porque no se tiene experiencia de cómo se va a resolver. En esta etapa, en vez de aferrarse, hay que aprender a dejar ir. Las relaciones que tienen éxito aprenden a equilibrar el querer estar próximos y no perder la propia autonomía.
Aprendizaje de esta etapa: tienen que aprender a mostrarse tal como son, sin miedo de no gustar si dejan de complacer al otro. Según la profesora Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva York: “Los seres humanos se encuentran biológicamente programados para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses”. Hazan entrevistó y estudió a 5.000 personas de 37 culturas diferentes y descubrió que el enamoramiento posee un “tiempo de vida” lo suficientemente largo para que la pareja se conozca, copule y tenga descendencia. Esto confirma que los circuitos de la dopamina y norepinefrina en el cerebro -los llamados “circuitos de recompensa”- son los mismos estimulados por drogas, por ejemplo, la cocaína. Y tal como ocurre con esta última, el cerebro genera mecanismos de “tolerancia” o acostumbramiento a los neurotransmisores sobrestimulados, es decir, se necesitan cada vez mayores cantidades de estimulante para producir el mismo efecto. Tal vez, si la estimulación se mantuviera siempre constante, esto redundaría en un daño cerebral mental para la persona. Algunos de mis clientes pensaban que se habían desenamorado cuando perdieron la euforia inicial de la etapa de fusión o enamoramiento. Aunque seguían sintiendo afecto por la pareja, el hecho de no “sentir las mariposas en el estómago” les hacía dudar de si seguían o no enamorados.
2. Relación y vinculación (18 meses a 3 años).
Los integrantes de la pareja se muestran afectivos el uno con el otro, pero también empiezan a mostrar su autonomía. La pareja diferencia el “yo-tú” del “nosotros” y se empieza a mostrar más manejable. La relación ya no es tan pasional, sino más compañera; deja de ser tan simbiótica y trasciende el dormitorio. Se puede pasar de crear un vínculo amoroso a vivir juntos o proponerse crear un hogar. Al haberse pasado el apasionamiento significa que aquellos temas que se habían reprimido durante la etapa de fusión (por miedo a la discusión y conflicto) empiezan a resurgir. Aquí empiezan a observarse las diferencias y es el momento de hacer uso de habilidades relacionales o de aprenderlas. Se significan las diferencias entre los roles masculinos y femeninos y, si conviven, quién hace qué en la casa. En esta etapa se vuelven a integrar a amigos y familia, y esto puede causar más tensiones.
Aprendizaje de esta etapa: aprender a mostrar y distinguir la individualidad y diferencias de género para un mejor entendimiento.
3. Convivencia (2º y 3° año).
El nivel sexual baja, se manifiesta el amor con más compañerismo y el nido o el hogar. Se decora la casa, se hace confortable. Aquí el amor se alimenta con el compañerismo y el apego amoroso. Pueden surgir los problemas por la familiaridad y la rutina (“donde hay confianza da asco”) y esto puede crear molestias, irritación y enfados. Las discusiones son sobre las funciones domésticas: los roles en la casa. Se producen discusiones y malentendidos porque se presuponen muchas cosas que no son ciertas. También intervienen los familiares políticos, que pueden ser motivos de discusión.
Aprendizaje de esta etapa: aprender a dialogar  y discutir. El discutir enseña la destreza de llegar a acuerdos.
4. Autoafirmación (del 3° al 4º año). Es el momento de sentirse lo suficientemente seguro para hacer actividades por separado. Si no se tienen en cuenta las necesidades individuales, se crea resentimiento y problemas de identidad de los miembros de la pareja. Hasta aquí la pareja se fijó en las cosas que tenían en común; ahora se empiezan a fijar en las diferencias, pero se tienen que sentir lo suficientemente cómodos para poder hacer actividades independientes. Los integrantes de la pareja empiezan a balancear sus intereses personales con los de la pareja. Esto puede ser un shock, porque hasta aquí predominaban los intereses del dúo. Pueden surgir problemas por las diferencias evolutivas. Si un integrante de la pareja tiene baja autoestima y se apoyaba en el otro, el establecer una identidad separada o paralela le puede asustar. La persona insegura puede tener miedo de que la pareja pase tiempo sola. Puede que una pareja evite que la otra pase tiempo sola por miedo a que se acabe la pareja. Surgen luchas de poder.
Aprendizaje de esta etapa: hay que desarrollar la capacidad de compromiso. Si uno de los integrantes tiene baja autoestima, conviene que ponga atención a su desarrollo personal, porque su miedo se puede convertir en una profecía autocumplida. Muchos matrimonios se rompen al cuarto año, parece ser un número que se da en diferentes culturas y países, según un estudio.
5. Colaboración (del 5º al 15º año). Si la pareja ya se unió para hacer proyectos juntos, como los hijos, y éstos ya empezaron a ser independientes puede ser un momento mucha fricción. Esto puede ser debido a que los hijos adolescentes causan tensiones o a que cada uno quiere tener un proyecto propio y la pareja se resiente.
En otros casos, puede ser un momento de colaboración, en el que la pareja se une para hacer proyectos en común, como hablar del futuro de los hijos hasta que los hijos se vayan y establecer proyectos juntos. Si se convierte en un momento en que una pareja apoya a la otra para hacer algo, la relación vuelve a tener un resurgir. La seriedad y la sensación de fiabilidad reemplazan la inseguridad y el miedo a la pérdida de las etapas anteriores. Aquí se produce un resurgir del entusiasmo.
En cuanto a los nuevos proyectos, si se tiene en cuenta que hoy se retrasa la paternidad, éstos pueden incluir a los hijos o crear una empresa juntos. Esto trae cosas nuevas a la relación y evita el aburrimiento. En la colaboración se comprueba que se puede depender y confiar. Ya desarrollaron las destrezas de la convivencia, saben lo que piensa el otro y pueden resolver las diferencias. El problema más común es dar las cosas por supuestas. También pueden surgir problemas debido a la diferente capacidad para evolucionar o desarrollarse como personas, ya que crecen a distintos ritmos. Si hay mala comunicación, un integrante de la pareja se mete demasiado en el proyecto y se olvida del otro. Hay que tener mucho cuidado con la fina línea que separa tener independencia y llevar vidas distantes. Ésta es posiblemente la etapa más dura y por eso la media de lo que duran los matrimonios suele estar alrededor de once años.
Aprendizaje de esta etapa: si en la primera parte la compatibilidad y las metas comunes eran los ingredientes necesarios, en las etapas posteriores la falta de posesividad es primordial.
6. Adaptación (del 15º al 25º año). En esta etapa las parejas deben adaptarse a los cambios externos: hijos, “achaques”, familiares en la vejez... Éste es el momento en que las fantasías o ilusiones de cómo podría ser la pareja se desmoronan y se ve la realidad de frente. Con la madurez y la conciencia de cómo pasa la vida hay algunas personas que tienen miedo de perder el tren y, si coincide con la crisis de la mediana edad o la siguiente (la de la menopausia y andropausia), puede ser un momento en que la pareja o bien se rompe, o se consolida en las nuevas rutinas sin hijos. Es un momento especialmente duro y en el que nos cuestionamos nuestros valores y los de los demás. Puede haber un resurgir por nuevos intereses, se puede buscar la manera de sentirse útiles, productivos, y tratamos de aportar cosas a la sociedad.

Extractos del libro "Botiquín para un corazón roto. Consejos para curar las heridas del amor y transformar el sufrimiento en autoconocimiento", de Victoria Cadarso, Editorial El Ateneo. Victoria es licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y psicoterapeuta de Terapia Centrada en el Cliente, Gestalt y Psicodinámica.

martes, 16 de febrero de 2016

Una reflexión cliché sobre el amor...y sus cosas.

Cuando me dejan escribo sobre eso. Cómo me dejaron, las formas, las palabras, el contexto, si llovía, si estaba soleado.
Cuando estoy enamorada, mucho no escribo. Porque las palabras me nacen del alma cuando sufro...no cuando estoy felíz, porque...cuando soy felíz, nada me importa.
Cuando estoy triste quiero cambiar la situación, tratar de que todo vuelva a ser como antes, por eso escribo, creyendo que mis palabras fueran a cambiar algo.
Aprendí hace poco que lo más importante es "este momento". Siempre viví acelerada, pensando en mañana, proyectando a dos años mis viajes, mis trabajos, mis actividades, lo que iba a hacer y hasta a quién iba a visitar...pero varias muertes en mi familia me descubrieron la ceguera en la que estaba sumergida, me cachetearon y me dijeron "dejá de darte tanta manija por cosas que no pasaron, por personas que todavía no conocés, por hijos que no tenés...", pensá HOY, planificá HOY, hacé HOY.
Parece fácil, pero ese tipo de meditación requiere de mucha concentración, dedicación y esfuerzo, físico y mental.
Al final del día sentís que hiciste mil cosas...porque supiste aprovechar ese tiempo.
Es fascinante la experiencia.
En fin, a veces siento que soy algo cursi, algo infantil, por creer en el amor para toda la vida. Pero las experiencias me demostraron, y estudios científicos a través de los años lo comprobaron...que la etapa más linda de una relación son los primeros años...(por ser algo optimista), que la primera etapa "rosa", de cartitas, florcitas, bombones, detalles, palabras, "te amos", dura solo un tiempo...
Luego todo se torna costumbre, comodidad, compromiso...Pero el amor, no es también un poco de todo eso?, aquello no es más, creo yo, que la consecuencia del amor...por ejemplo, el compromiso...creo que nuestra sociedad no está preparada para tomarse seriamente el tema del compromiso.
Es necesario ceder, llorar mucho, rogar, perseguir, compartir, hablar, y querer...a veces me pregunto por qué el amor, eso que sentimos muy profundo en el estómago, dura sólo un tiempo...esa sensación de estar "volada", decir incoherencias, pensar todo el tiempo en agasajar al otro, tener muchas ganas de abrazarlo, besarlo, decirle cosas tiernas..ser algo infantil un rato. Por qué si es algo tan lindo, dura tan poco.
Espero que al final del camino, haya obtenido esa respuesta...

Hope, el niño "brujo" abandonado y rescatado por una danesa en Nigeria

Lejos de ser una utopía, combatir la desnutrición infantil parece ser cosa de algunos valientes, como en el caso de esta danesa que rescató a un niño de tan solo dos años a quien abandonaron por acusarlo de "brujo" en Nigeria. 
Más allá de las creencias culturales, hay algo que es tangible: los seres humanos. Quien no respeta la vida humana, no respeta a Dios, el Creador de todo. 
Hay hechos como éstos que no las voy a entender nunca.  
Últimamente estoy más sensible que de costumbre, todo lo que me rodea y me parece injusto, me provoca impotencia, odio,  y en algunos casos, más personales, rencor.
Pero hay algo que me provoca más tristeza que cualquier problema cotidiano, y es la desnutrición infantil, y la muerte, su consecuencia. 
A veces cuando pensamos en "erradicar la pobreza en el mundo", nos parece una utopía más, como pedir por la "paz mundial", y últimamente y lo que está muy presente en las campañas electorales, la "igualdad en las condiciones de trabajo". Pero cuando pienso en cuan importante es combatir la pobreza para evitar que niños inocentes mueran a causa de no comer...me genera una duda existencial muy profunda, interna, consciente, pero sin respuestas...mi existencia implica la inexistencia de alguien inocente, que no conoce la vida, que en algunos casos, ni comenzó a dar sus primeros pasos, o no aprendió a decir "mamá"...por qué yo estoy "viva"? disfruto de mis comidas diarias, gasto dinero en ropa, en cosmética, en salidas, sin pensar siquiera que "algo" de todo el dinero que gasto por mes, podría destinarlo a algún centro de ayuda a niños con problemas de nutrición.
Para ser honesta no pienso en ellos cuando gasto mi dinero. A decir verdad, casi lo ignoro a diario...
pero cuando una noticia como esta me encuentra, el sentimiento de tristeza es más fuerte que yo. 
Creo que para mi como para muchos, los niños son "intocables", es como algo muy "sagrado" que se debe proteger de todo mal...de aquellos que no los quieren en sus vidas, como si un niño de 2 años fuera capaz de gestar una guerra mundial, o de crear una bomba atómica, o de asesinar a sangre fría a miles de inocentes...qué hipocresía. Mientras aquellos impunemente caminan con la frente en alto por las calles, haciendo uso de una libertad que no les pertenece, porque es de las víctimas inocentes...unos niños mueren de hambre en algún rincón del mundo...
Detesto escuchar a quienes dicen "pobres hay en todos lados", o "pobres van a existir siempre". Me pregunto, y qué hacen para intentar cambiar las cosas? De qué manera contribuyen a la sociedad para hacer de ella un lugar habitable y mejor? 
Lamentablemente, vivimos en una sociedad llena de odio, de egoísmo, de rencor, de impunidad, venganza, incoherencia...
Mucha incoherencia. De la clase política, de los medios, de todos.
Por eso, esta imagen no sólo refleja la solidaridad, sino simboliza el verdadero motivo por el cual estamos en este mundo. Ayudar a los menos afortunados a convertirlos en personas de Bien que continúen ese trabajo, el de ayudar. De a poco, se pueden mejorar las cosas. Mientras haya una persona como esta mujer, podemos pensar tranquilos en el mundo que les dejamos a nuestros hijos. 

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