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Consignas de mujeres

martes, 7 de abril de 2015

Miguel Ángel Yusta: "Sin amor no es posible la vida"



Yusta:

Miguel Ángel Yusta publica un nuevo poemario: ‘De silencio y luz’ (Lastura), un libro en cuatro tiempos con el amor como tema esencial. El poeta, especialista en ópera y en coplas de jotas y colaborador asiduo de HERALDO, explica las claves del volumen.

-‘De silencio y luz’ lleva una frase inquietante: “Para que no puedan matarme de nuevo”. ¿A qué se refiere? ¿Quién le ha matado, quién ha matado al poeta?

La vida, sus avatares, nos mata en algunos sentidos muchas veces; lo que pasa es que resucitamos, nos ponemos de pie de nuevo y reanudamos el camino. La fuerza interior, los valores y el afán de sobrevivir nos mueven a ello: revivir, reinventarse y caminar, siempre caminar. Al poeta, por otra parte, pueden “matarle” muchas cosas que no le gustan de nuestra sociedad; por ello la poesía ha de ser, también, contrapeso de sensibilidad y belleza o, claro está, arma de lucha, crítica y testimonio, para mejorar el mundo que nos rodea.

-Joaquín Sánchez Vallés, un virtuoso de la lírica, dice que eres un gran poeta. Eso, ¿asusta, es una responsabilidad o lo toma como un cumplido de amigo?

Joaquín es un gran amigo y un maestro, pero por eso mismo y porque conozco su manera de ser, sé que no es proclive en sus palabras al elogio ni a la crítica gratuitos. Si esa es su opinión, a mí me llena de satisfacción por venir de alguien que sabe, dada su cualidad de profesor y escritor, de qué está hablando...

-Sánchez Vallés explica el sentido del título: viene a decir que los amantes hallan el placer o el gozo en silencio y que la luz es la consumación de su amor. ¿Lo pensó así o querría matizar algo más?

Estoy totalmente de acuerdo en esa apreciación. Es útil el silencio: lejos del griterío y el bullicio se degustan más los placeres del amor. La luz es símbolo de plenitud aunque a veces, para que llegue, ha de transcurrir una larga noche. Pero siempre amanece y se hace la luz.

-¿Por qué se escribe tanto y tanto de amor?

El amor es un tema eterno del hombre, una cuestión que ha de plantear y resolver cada día, cada hora. Sin amor no es posible la vida. La poesía lírica descubre los entresijos del alma, hace el mundo más habitable y bello. El poeta dice: “Mirad mi amor, que también es mi sufrimiento, mi grito ante la injusticia o mi deseo de paz”. El amor lo contiene todo. Ya lo dijo el Fénix de los Ingenios: “Quien lo probó, lo sabe”.

-¿Quiere ser ‘De silencio y luz’ un poemario de la plenitud?

Claro que no; es un paso más en el camino que recorremos y donde en cada momento podemos encontrar la necesidad de decir algo, de comunicarnos... o de guardar prudente silencio.

-¿Estaría de acuerdo que este es un libro feliz, un libro del cuerpo, de los gestos habituales de la pasión: el beso, la caricia, el abrazo, el coito?

En el camino que recorre el poemario hay estancias felices, otras luminosas o sombrías... Hay reflexión, melancólica evocación y, claro, con lenguaje poético, referencias al lenguaje físico del amor, no al genitalismo, que es bien distinto.

-¿Existe una estación más propicia del amor que otras? Lo digo porque todas andan por el libro con especial significado.

Aunque suene a tópico, se dice siempre que, por estas latitudes, la primavera es la estación idónea para el amor. No obstante, las estaciones son imágenes y, depende del momento en que se escribe o que provoca un poema, la imagen ‘estacional’ es una u otra, lo que hace de ellas uno más de los recursos expresivos del verso.

-¿Qué vínculo existe para usted entre el amor y la noche?

En sentido poético, La noche está en íntima relación con el silencio, al hilo del título. Por otra parte yo, particularmente, soy un noctámbulo. Me gusta la noche, con su halo de silencio y misterio, para escribir, para vivir, para beber y, claro, para amar y hacer el amor.

-¿Y entre la música y el amor?

La poesía y la música están íntimamente relacionadas. El lenguaje poético es música, ritmo y cadencia. En el amor también tiene una importancia fundamental la música, cierta música. Nos acompaña, nos trae recuerdos y vivencias y enriquece el lenguaje amoroso.

-¿Qué le debe la disposición del libro a una partitura, a una pieza musical?

La mayoría de las obras musicales -óperas, sinfonías- tienen una estrecha relación con historias de amor, ya se representen cantadas o se describan musicalmente. He organizado el libro en cuatro tiempos, como una sinfonía, con tres “intermezzos” donde se incluyen ligeros “micropoemas” y que marcan, como los intermedios o pausas de acto en música, pequeños paréntesis o intervalos para diferenciar los diversos estadios de la obra.

-Dice: “No me digas jamás que no me amas”. ¿Se lo han dicho mucho?

El final del amor es una real posibilidad y en cualquier caso es una ruptura, bien porque se acaba el amor entrambos o porque uno de los amantes decide que ya no ama. Lo ideal sería que jamás terminase el amor, que jamás hubiera que decir “ya no te amo”, pero...

-¿En qué consiste “sangrar desolación”?

Es una imagen poética. Creo que muestra de manera eficaz el desamparo, el dolor e incluso la angustia de quien se siente abandonado por el amor.

-¿Cómo nacen sus imágenes?

Surgen en el poema. Cuando se quiere expresar en lenguaje poético hay que trabajarlo y hacerlo así, si no no habría poesía sino un lenguaje “prosaico” muy válido, desde luego, pero alejado de la excelencia que ha de perseguirse e intentarse en poesía, con imágenes, figuras, emoción, ritmo, musicalidad... La poesía es, decía la recordada Ana María Navales, la más difícil y laboriosa manera de escribir.

-¿Qué le pide a la poesía?

Que me acompañe hasta el día final de mi camino, hasta la llegada, y que pueda transmitir, con honestidad y trabajo, sensaciones que el lector sienta como suyas. Que a veces levante la vista del libro y quede, pensativo, mirando a lo lejos, saboreando el poema, meditándolo.

-¿Por qué ha elegido a Rosendo Tello para que presentase tu libro?

Rosendo Tello es actualmente el patriarca de las letras aragonesas y reconocido poeta y ensayista. No tiene hoy enfermedad alguna, sino las secuelas de un accidente cerebral vascular que no le impiden seguir en plena capacidad intelectual, aunque sí expresarse oralmente y escribir con sus manos. Para ello tiene voces y manos familiares y amigas -un recuerdo especial para su esposa Maribel, su voz- que sustituyen esas carencias. Escribe, publica y, como tantas otras personas con alguna discapacidad física, debe ser considerado en sus capacidades intelectuales (que le definen y desarrolla con normalidad) e invitado a cuantos actos desee participar. El que haya aceptado presentar mi libro es para mí un orgullo y ese momento constituye, principalmente, un acto de amistad y homenaje al amigo, al poeta y al maestro.

FICHA

De silencio y luz. Miguel Ángel Yusta. Prólogo de Joaquín Sánchez Vallés. Madrid, 2015. 78 páginas. [Esta tarde, a las 19.30, presentación en la FNAC en compañía de la editora Lidia López Miguel y el poeta y profesor Rosendo Tello Aína.]

El amor de Frida Kahlo y un artista español



Él le daba una clase de amor que no había experimentado antes. Era apasionado, carnal, pero también tierno. Así se lo dijo ella, que en sus cartas ya no era Frida Kahlo, sino Mara. Y él no era Josep Bartolí, aquel artista español que tuvo que huir de la Guerra Civil y sobrevivir a campos de concentración, sino Sonja —nombre de mujer y le respondía desde Nueva York. En esa ciudad se subastan el 15 de abril las más de 25 misivas inéditas que la artista mexicana envió a su amante entre 1946 y 1949 en las que, además, le habla de un embarazo hasta ahora desconocido.
En una carta del 46 la artista confiesa haber tenido un retraso en su período. Y entonces aparece la Kahlo más cursi: "¿Podrías imaginarte un pequeño Bartolí o una Marita?"


Una de las cartas escritas por Kahlo a Bartolí. / DOYLE NEW YORK
Inmovilizada en una cama de Nueva York, esperando una difícil operación en su columna vertebral, conoció a Bartolí gracias a su hermana. Cristina, que había acompañado a Kahlo al hospital, los presentó y él la visitó los días que estuvo ingresada. Cuando se recuperó y regresó a México, comenzaron una intensa correspondencia. Siempre firmando con nombre de mujer para evitar las sospechas de su marido. "Rivera toleró el amor de Kahlo con otras mujeres, pero era tremendamente celoso con los hombres", explica Hayden Herrera, biógrafa de Frida Kahlo.
La casa Doyle, encargada de la subasta, explicó que las misivas contienen varios dibujos, fotografías, flores prensadas y otros recuerdos. Entre todas suman más de 100 páginas. Bartolí guardó la correspondencia con Kahlo hasta su muerte en 1995 y posteriormente su familia las vendió a su actual dueño, quien la subasta ahora. Se espera que las cartas se coticen entre 80.000 y 120.000 dólares.
Kahlo habla en sus textos también sobre algunas de sus pinturas más conocidas, de su tormentosa relación con el muralista mexicano Diego Rivera, de cuánto le costaba dibujar por su enfermedad y de la soledad que sentía. En una carta fechada el 12 de diciembre de 1946, la artista cuenta: "Estoy trabajando lentamente, pero con mucho gusto. Terminé un dibujo que le debía a Marte R. Gómez, y no es demasiado feo". 


Una de las cartas de Frida Kahlo a Bartolí. / DOLYLE NEW YORK
Hayden Herrera, advierte que las cartas hacen sentir cierta claustrofobia, tanta como la que debía sentir ella en su vida. Y utiliza a Bartolí para cierto chantaje emocional: "Le promete que va a mejorar para él, que solo él puede hacerla feliz y que él es el apoyo sin el cual no podría pintar", apunta Herrera. 
En octubre de 1946 Kahlo escribió: "Mi Bartolí... no sé cómo escribir cartas de amor. Pero quiero decirte que mi ser está abierto para ti. Ya sabes, mi cielo, tu llueves sobre mí y yo, como la tierra, te recibo.Mara".

Casi 100 años de amor


Lo primero que mencionaron fue su pueblo, ambos y al unísono. Porque si ya es un triunfo haber llegado a los 97 años, en el caso de él, Fernando Barrio, y a los 94 ella, Jerónima Jodra, otra victoria esllevar 74 años casados, pero es que, además, se conocen desde que eran pequeños. Fueron vecinos, vivían en la misma calle de la zamorana localidad de Manganeses de la Lampreana. Casi un siglo de amor, casi 100 años juntos, Jerónima y Fernando, un tiempo compartido que les convierte en el matrimonio más longevo de España.
Contada así, parece que la suya fuera una historia de sencillo enamoramiento, pero nada de eso. Crecieron cerca el uno del otro pero, antes de que terminaran de hacerlo, en España era 1936. A Fernando, con 18 años, le tocó lo que hace tiempo que en España no le toca a nadie: ir a la guerra.
Ya estaba enamorado de Jerónima pero no quiso comprometerse, por si a la muerte se le ocurría acercarse. Cuando regresó a Manganeses de la Lampreana ya tenía 20 años y lo primero que hizo fue preguntar a un amigo común "si Jerónima estaba entretenida con alguien".
Jerónima no, no estaba entretenida con nadie, y es por eso que esta historia puede contarse. El relato de casi un siglo hecho por ellos mismos sucede en la casa en la que viven desde 1964, en el barrio de Horta, en Barcelona. Hasta la ciudad catalana se marcharon tras casarse, en 1941. Los primeros años les acogió un hermano de Fernando pero, pronto, volaron a una zona de casas bajas que ya no existen. Ellos las vieron construirse y derrumbarse, y siguen en pie.
"Me levanto sobre las siete de la mañana y preparo el desayuno a mi esposa", empieza él. "Leche caliente y tostadas, antes ponía cinco, ya le he dicho que son demasiadas, ahora tomamos cuatro", prosigue ella. Fernando tiene un hablar pausado, y ella es su contrapunto. Si él se extiende en el relato, ella pide voz: "Ahora déjame hablar a mí".
"Cuando él se va tengo miedo, no por mí, sino por él, de que vaya sólo por ahí, de que le pueda pasar algo". Jerónima tiene artrosis y usa bastón pero, a menudo, cuando anda por casa haciendo cosas, se le olvida en cualquier esquina. En 2011 pasó un tiempo en el hospital, pero nada más. Juntos no suman ni dos enfermedades. Y no han tenido que abandonar su casa, ni irse a vivir a una residencia. Siguen como siempre.
Es su hijo, Jacinto, y su nuera, Isabel, los que están atentos a su devenir diario, así como sus tres nietos y sus tres bisnietos. Fernando sale por la mañana "a la plaza a por el pan, o lo que haga falta" y, mientras tanto, "Jerónima hace las camas". Ella dice que "se adapta a todo", él que "ha tenido una vida que ha llevado bien". Antes de la Guerra Civil, cuando ellos ya eran adolescentes, comenzaron a gustarse durante una representación de los Hermanos Álvarez Quintero en su pueblo. Ella interpretaba a una gitana, y él a un loco.
Ambos tuvieron que dejar el colegio antes de llegar a los 10 años. Jerónima un poco antes, apenas tenía 8, pero no hay dolor en ese recuerdo. "Fui al colegio poco tiempo, pero aún me acuerdo de la maestra, Doña Vicenta. Luego aprendí a trillar, a segar, a usar bien la hoz, a darle al torno, a ayudar a hacer el pan...", rememora.
El pan es, de hecho, uno de sus recuerdos más vivos. Dice que "lo hacían para 15 días, panes redondos de más de dos kilos de peso que guardaban en un arcón y tapaban con mantas para que durara más tiempo fresco".
Fernando es "autodidacta, funcionario, 43 años trabajando en el mismo sitio", el que ganó "por oposición, y por oposición también el ascenso". "He aprendido sobre todo de la gente", confiesa él, y luego, cogiendo carrerilla, añade que "Dios lo eligió para hacer el bien". Su mujer lo mira mientras habla, en silencio, porque ya se le ha olvidado que ella también quería participar de la conversación. Se llama embelesamiento. Lo grandioso es que la sensación no se haya pervertido con el paso de los años.
A ella le gustan los macarrones con chorizo, a él la sopa de farigola, que es tomillo en catalán y que él mismo se encarga de preparar. Cuenta su hijo Jacinto, el tercero de sus hijos (los dos primeros se murieron) que los dos continúan manejando su propio dinero y que, a veces, cuando les acompaña a actualizar la cartilla, le sorprenden con frases como: "Este mes tengo que sacar un poco más, porque es el cumpleaños de un nieto".
A sus 97 años, Fernando comienza la jornada con su gimnasia, "50 ejercicios con cada pierna, después cruza las dos y hace 100 ejercicios más, 200 en total porque le gusta hacerlo, porque se lo pide el cuerpo". Jerónima no puede evitar una ligerísima carcajada, mitad socarrona mitad tierna, cuando advierte de que "los hace desde la cama".
"Mentalmente he sido una persona pacífica", se describe él. Cuenta su hijo que, en los últimos años, han visitado Asturias Las Navas del Marqués, lugares en los que Fernando vivió la Guerra Civil, de la que mucho habla pero con sentido común y, como él dice, mente pacífica. Recuerda la nieve en las trincheras, pero también la nevada del 9 de enero de 1941, el día en el que se casó con Jerónima. Cuando España sopesaba entrar en la II Guerra Mundial y a Fernando le mandaron a cuarteles, dijo muy claro: "Yo sin mi esposa no me voy a ningún lado".

martes, 31 de marzo de 2015

¿Es la diferencia de edad un obstáculo para el amor?

Michael Douglas y Catherine Zeta-Zones, Harrison Ford y Calista Flockhart o Bruce Willis y Emma Heming. Son actores, ricos y famosos. Pero además de eso, a todos les une otro factor: la diferencia de edad, para ellos, no es un obstáculo en el amor. Apartando a un lado los tópicos y las frases del tipo el amor todo lo puede o con amor todo es posible, ¿puede una relación ser satisfactoria y duradera habiendo entre sus miembros una amplia diferencia de edad? ¿Existe el éxito en estas parejas?

En la actualidad, y pesar de la palpable evolución en los códigos y normas sociales, todavía existen algunas restricciones. "Si el hombres es hasta 10 años mayor que la mujer, no suele haber problema. A nivel social, está bien aceptado", señala Antonio Bolinches, psicólogo especialista en terapia de pareja y miembro de la junta directiva de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS). Pero si el hombre es 20 años mayor, aquí si hay un salto generacional y la sociedad lo ve como algo negativo. Todavía no está aceptado tanta diferencia de edad entre ambos. Y por último, "si el hombre es entre 10 y 20 años mayor, dependerá de las particularidades de las partes", explica este especialista en sexología, autor de los libros Amor al segundo intento y Sexo Sabio, donde aborda factor de las relaciones.
En cualquier caso, siempre que el hombre sea mayor que la mujer, aunque existan excepciones, se suele ver mejor que si la mujer es mucho mayor al hombre. Nada ha cambiado a pesar de los años: en estos casos, asegura Bolinches, la aceptación por parte de la sociedad es mucho peor. Y en todo caso, matiza, sólo se consiente en mujeres famosas, con cierto renombre y poder. Pero, "la mayoría de las mujeres no se atreven a que haya mucha diferencia entre ellos, si ella es mayor que él. Todavía se ve como hándicap".
Sin embargo, para una pareja funcione habiendo una cierta, o importante diferencia de edad, no se trata sólo de los años de diferencia, sino del contexto social, de las historias vividas, de la educación y los valores recibidos a lo largo de la vida. "Los problemas entre estas parejas aparecen por otras cuestiones, no por cuestiones de edad", afirma Asunción Coronado, directora del Instituto de Sexología Al-Andalus de Granada.
Cuando hablamos de una diferencia de más de 10 años, lo que va a determinar las relaciones son los elementos de tipo culturales: el momento de la historia que ha vivido cada uno, cómo pensamos con respecto a un tema, qué valores tenemos ambos, qué ideología y qué pensamientos se tienen en según qué cuestiones. Un ejemplo muy claro es una pareja que se llevaban 10 años que acudió a consulta para intentar solucionar sus conflictos. "Los problemas entre la pareja no estaban en la diferencia de edad, sino en la mentalidad de ambos", expone Coronado. Él era una persona más liberal a nivel sexual que su pareja, con menos normas o menos restricciones, y eso fue una de las cosas que fundamentalmente, mermó la relación. Por tanto, los valores y la forma de ver la vida en común ocupan un lugar fundamental dentro de las parejas, más que la edad en sí.

¿Qué buscan en la diferencia?

¿Qué es lo que busca un hombre en una mujer más joven? ¿Qué busca una mujer en una hombre más joven que ella? "Al lanzar esta pregunta, diríamos de diríamos de entrada y a bocajarro que el varón mayor buscasentirse más joven y poderoso y busca una representación de éxito social. Y la mujer joven puede buscar una figura paterna o una estabilidad mayor o incluso una madurez que no encuentra en sus coetáneos", responde Delfina Mieville, socióloga, sexóloga y agente de igualdad. Sin embargo, tienen un sesgo de género. Y su vez, añade la experta, un sesgo cultural: "La sociedad envejece más, pero a la vezsomos más jóvenes (los 30 de ahora son los 20 de hace unos años y los 60 los antiguos 50). Se exige juventud, pero se exige más juventud a las mujeres. Tendemos a adultizar a la juventud (darles menos espacio de decisión y exigirles experiencia) y a exigir juventud a los y las adultas (que sea divertido, dinámico, que esté en forma y que, por supuesto, parezca más joven). Esto es la exigencia de la modernidad: ser productivos cuanto más tiempo y cantidad, mejor".
De este modo, y teniendo este marco social de fondo, extrapolado a las relaciones, hemos de entender, explica Mieville, que las relaciones sanas tienen, entre sus muchas condiciones, que ser equitativas. Es decir, que no existan relaciones de poder entre sus miembros. En la actualidad, añade Bolinches, la mujer ya no busca tanto la protección del hombre, pero en cambio el hombre, por regla general, sigue buscando la relación cómoda. El hombre, afirma, quiere, normalmente, ser él el admirado.
El hombre generalmente, a partir de los 45-50 años, indica Coronado, tienen una necesidad de reafirme, y buscan relaciones por ello en personas más jóvenes. Por su parte, las mujeres a esa edad, la necesidad de reafirmarse viene dada por el hecho de la conquista en sí, por tanto la edad no tiene tanto que ver en este caso. Su autoestima se refuerza en base a la conquista. Y no tanto en el sexo como en el caso de los hombres. Pero, insiste, esto no tiene siempre por qué ser así.
No cabe duda de que la edad es un factor de riesgo en sí que, según Bolinches, tiene que relacionarse con otros cuatro elementos fundamentales para tener éxito en las relaciones: acoplamiento sexual, carácter complementario, escala similar de valores y proyecto de vida convergente. "La pareja tiene que ser como una mesa que tiene que soportarse sobre estas cuatro patas", afirma. Del mismo modo, confirma y concluye Coronado, la edad en sí no es un motivo de conflictos, lo realmente importante en las relaciones es tener una escala de valores similares, una ideología afín, unos gustos parecidos o complementarios y la idea de un futuro común parecido. Por ejemplo, si un miembro de la pareja quiere tener hijos y otro no, algo no marcha bien.

viernes, 20 de marzo de 2015

Cuando se acaba el amor



Cuando se acaba el amor, algunas personas por compasión o por amor a sus hijos, continúan casadas llevando a cuestas la pesada carga del matrimonio. Otras, no soportan la situación y optan por el divorcio.
En casi todas las civilizaciones ha existido la posibilidad de disolver el vínculo matrimonial, incluso, en las más antiguas. Es un derecho que forma parte de la libertad individual y una decisión personal.
El matrimonio civil es un contrato y como tal, puede cancelarse.
¿Qué deben hacer –desde el punto de vista ético– aquellos que se amaron al comienzo de su relación, pero que luego, con el paso de los años, no se pueden soportar? ¿Deben seguir unidos, aunque sus puntos de vista sean completamente incompatibles?
Cada ser humano es único, es cierto, pero existen causas comunes en los divorcios, de tal forma que podrían investigarse las causas de este fenómeno a partir de una visión científica.
Muchas parejas han recurrido inútilmente a sacerdotes que nunca se han casado y que, por lo tanto, no tienen ninguna experiencia en los problemas del matrimonio, también acuden a consejeros matrimoniales, que sabe Dios si ellos mismos son divorciados o soportan problemas mayores de quienes buscan su ayuda.
El divorcio está clasificado como una de las principales causas de estrés, de manera que los divorciados son asiduos pacientes de los psicólogos.
Dicen que los celos indican inseguridad y baja autoestima. Sin embargo, cuando existen serias sospechas de infidelidad, se justifican.
No todos pueden perdonar una infidelidad, aunque a veces lo pueden lograr cuando se convencen que se trató de inmadurez, de una relación fugaz sin importancia, de una ligereza. Este razonamiento está relacionado con los propios valores y la forma de ver las cosas.
Dicen que el amor todo lo perdona, pero no se puede perdonar la infidelidad constante, la humillación ni el maltrato.
Cuando se acaba el amor, no es ético ni justo tratar de soportar lo insoportable en aras de mantener una relación sin bases sólidas que la sostenga.
JOSÉ M. BURGOS S.
MIAMI

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El amor cambia el cerebro




El enamoramiento modifica los niveles de actividad en más de diez áreas del cerebro, según reveló una investigación dirigida desde la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hanui (China), en la que han participado cien jóvenes alumnos.

Estas áreas están relacionadas principalmente con los circuitos cerebrales de recompensa, motivación y regulación de las emociones.

“Es la primera prueba empírica de que el amor altera la arquitectura funcional del cerebro”, escriben los investigadores en la revista Frontiers of Human Neuroscience, donde han presentado sus resultados. Estudios anteriores habían cartografiado la actividad cerebral de personas enamoradas cuando se les muestran imágenes de sus parejas. Esta es la primera que registra la actividad del cerebro en estado de reposo de jóvenes enamorados y la compara con la de jóvenes que no tienen pareja.

FUENTE: LA RAZON

martes, 10 de marzo de 2015

Los nuevos “GPS del amor” reinventan el levante callejero



Cupido en el smartphoneLa aparición de Happn, una app que permite ubicar a las personas con las que uno se cruza por la calle, ya tiene 50 mil usuarios en el país. Los piropos y el chamuyo pierden terreno.

Nunca se fue de la calle porque si hay algo que es patrimonio de las veredas, es ese cruce de miradas que sugiere algo más, esa invitación a intentarlo, esa posibilidad de que la fantasía se haga carne, esa conducta impresa en el ADN argentino: el levante callejero está vivo pero ahora como nunca viene potenciado por el uso de aplicaciones. De la mano de la tecnología, apareció un nuevo término que implica un trabajo más aliviado para la flecha buscadora de Cupido: la palabra clave es geolocalización.
A simple vista, las nuevas aplicaciones para conseguir pareja circunscriben la búsqueda al mundo virtual, pero lo cierto es que actúan como un GPS que permite localizar al futuro novio/a, marido/esposa o amante en la misma área geográfica por donde uno se está moviendo.Salir de cacería, podría decirse, sin duda es más fácil en estos tiempos. Así es la versión 2.0 del amor. Empieza, como casi todo, chequeando el smartphone y la pregunta "¿dónde estás?" funciona como filtro. Hace menos de un mes desembarcó en el país Happn, una app que ofrece a los usuarios un registro de las personas con las que se cruzaron por la vía púbica. Si en alguno de esos cruces hubo suspiros por una persona que también es usuaria de la aplicación, entonces se tiene la chance de hacer contacto a través de la aplicación minutos después o cuando sea.
Un mensaje podría ser: "Te vi caminando por la calle Defensa hoy a las 11.46. Vos ibas escuchando música con headphones rojos y tenías una remera negra. Yo iba de camisa azul. Nos miramos, pero no me animé a hablarte. ¿Te gustaría tomar algo?". Dos millones de personas ya lo adoptaron en todo el mundo y en el país alcanzó 50 mil inscriptos en un mes"Estas alternativas son ideales para ganar tiempo porque allanan mucho el camino; el hecho de ver la foto del otro es un primer filtro; además, permiten que los usuarios tengan la libertad de decir lo que buscan, alguien puede poner "sólo quiero sexo", el que no quiere lo mismo no lo elije y punto". La reflexión de la psicóloga Gabriela Fernandez apunta directo a Tinder, la reina madre de esta explosión de Apps. La localización es el parámetro de búsqueda primordial de Tinder, cuyos creadores se jactan de formar diez millones de parejas por día.
Para acercar posibles candidatos, Tinder considera la ubicación (se puede optar por 8, 17 ó 200 kilómetros a la redonda) y los intereses en común. Y para demostrar que Tinder revaloriza la calle como espacio de levante vale como prueba los picos de tráfico que se registran durante grandes festivales de música como Lollapalooza, donde la concentración de gente hace posible que todo suceda. Además, este verano, como contóClarín, Tinder fue furor en las playas bonaerenses. La popularidad de Tinder provocó el nacimiento de varios hermanos que también funcionan por geolocalización como Jswipe, que conecta sólo a miembros de la comunidad judía y High There! que hace lo mismo pero con fumadores de marihuana. El funcionamiento de estas herramientas es tan sencillo y rápido que en Estados Unidos la prensa ya inventó un término para referirse a sus usuarios: "lazzy singles", algo así como solteros vagos.
 FUENTE: CLARIN

Amor: una afección hepática




Para mediados del siglo pasado, Séptimus, en su columna “La jirafa” publicada en el diario El Heraldo de Barranquilla, planteaba el título con que hemos bautizado esta nota. Su opinión respecto al amor en aquella oportunidad correspondía a que, más que ser una actividad sentimental o afectiva, el amor es una enfermedad del hígado, con aflicciones tan severas en el sujeto que la padece que, el único consuelo es acompañar el desayuno con algo de ruibarbo.
Sin duda, Séptimus no se equivocó. La enfermedad del amor, cuyo nivel de devastación alcanza la categoría de pandemia, ha sido uno de los más grandes padecimientos del ser humano. No es posible determinar cómo se propaga en el ambiente, ni sus formas de transmisión. Basta una mirada o tal vez una sonrisa casual o un brevísimo roce en el autobús para quedar impregnado y contagiado de los pies a la cabeza.
Hay toda una alteración química que perturba el sistema nervioso central. El comportamiento del sujeto infectado de amor cambia casi de inmediato y uno de sus primeros síntomas es el delirio. Ciertos estudiosos de la materia han sido arbitrarios en denominar otro de los síntomas como “mariposas en el estomago”, en realidad, se trata del desarrollo de una amebiasis crónica que produce padecimientos graves como un tipo de estreñimiento melancólico y apasionado que hace al sujeto enamorado retorcerse mientras supura una baba espesa y fosforescente.
Quién ha sido contagiado por la enfermedad del amor es fácil de identificar. Comúnmente su mirada está perdida en el horizonte o agachada en lo más profundo del suelo. Sus movimientos repentinos, bruscos y descoordinados que permiten percibir una locura transitoria. Es un estado de ensoñación que altera los sentidos y la razón. En ocasiones se pierde el apetito o se presenta una aguda disfagia. A veces se reemplaza la comida por hojas, arena o cal que se rasga de las paredes hasta hacerse las uñas sangre ante el desespero incontrolable que genera el amor.
La demencia que produce suele ser en extremo aguda, se manifiestan visiones de hologramas y la percepción de voces, rostros y olores en cualquier espacio o elemento cotidiano. Más de un enfermo de amor ha sido embestido por un carro porque mientras atravesaba la calle se había quedado dormido de amor, pensando en la figura que le generaba su afección. A veces esta demencia suele manifestarse con sonrisas que se escapan sin ningún motivo o lágrimas torrenciales que empapan toda la vestidura del sujeto.
El insomnio es otra de las afecciones que genera la enfermedad del amor, acompañado de fuertes calenturas, calambres, temblores corporales y dificultad para respirar. El corazón aumenta su frecuencia cardiaca y el vértigo agita el mundo del sujeto enamorado. Algunos enfermos de amor terminan cortándose las venas para que la enfermedad salga por fin de toda su sangre. Algunos más radicales se cuelgan ante el desespero y el hormigueo que produce en todo el cuerpo. O toman un raticida para aplacar todo pálpito amoroso.
No hay vacuna para esta afección. Los pocos que han logrado sobrevivir al influjo del amor, terminan siendo víctimas nuevamente de la enfermedad y por algún motivo sus efectos suelen hacer más mella en ellos. El amor más que ser una enfermedad hepática ataca cualquier fibra, órgano, músculo, célula o cualquier pedazo de piel inhóspita.

Amores de otras vidas: la reencarnación y el amor



La creencia en la reencarnación es muy antigua. Ha estado presente en casi todas las religiones pero es fundamental en las religiones dhármicas con origen en el hinduismo. En ellas se afirma que somos almas que repiten reencarnaciones una y otra vez en un ciclo llamado rueda del karma. Para ellos, antes de nacer escogemos cuándo, dónde, en qué familia y en quién nos vamos a encarnar. Así, nos movemos como familias de almas a través de la eternidad.
Almas gemelas, almas flamas y almas consorte
Cuando se habla de almas gemelas pensamos en personas con las que sentimos una gran afinidad y que tenemos la sensación de conocer hace mucho. Según los entendidos en el tema, no hay más de doce almas gemelas en la vida de una persona. No hay lazos kármicos en este grupo, sólo se comparte el gozo, la alegría, la armonía y la complicidad. Estar cerca de estas almas es como un soplo de aire fresco. Sin embargo, estas almas gemelas no son lo que estamos buscando.
Existe otro tipo de almas que ya conocemos de otras vidas y que nos acompañan en diferentes encarnaciones: las almas flamas. Estas representan uno de los lazos de amor más fuertes que podamos encontrar. El alma flama es un alma que se ha conocido hace eones y que aún tiene un karma compartido que hay que limpiar. Es con estas almas con las que aprendemos del amor en toda su magnitud. Su fuerza y atracción va más allá de la relación sexual y la pasión erótica. Cuando encuentras a tu alma flama, se experimenta desde el primer instante una atracción extraordinaria, una pasión fuera de lo común y un amor desmedido y sin lógica alguna. Lo que se experimenta al producirse el encuentro puede manifestarse con emociones como sentir una energía frenética, que el corazón deja de latir, una sensación que se transmite por toda la piel, y otras manifestaciones emocionales y físicas que manifiestan la intensidad de nuestro deseo interior de estar con esa persona para siempre.
El amor después del amor
Siguiendo la línea de estas religiones o filosofías que creen el la reencarnación, ni el tiempo, el nacimiento o la muerte pueden destruir los lazos del amor. La separación física de los amantes es temporal, la comunicación continúa en otros niveles. Algunas personas que se conocieron yamaron en el pasado pueden reencarnar en el futuro y, aunque no recuerden sucesos de sus vidas pasadas ni entiendan por qué, se sentirán fuertemente atraídos el uno al otro.
El sentido de todo este reencuentro es que, en cada nueva reencarnación, el amor se profundizaría para ser cada vez menos egoísta, más desinteresado y después de muchas, muchas vidas, se volvería perfecto. Estas teorías dictan que, generalmente, las personas con las cuales uno se relaciona han estado muy cerca nuestro en vidas anteriores. "Las relaciones pudieron haber sigo de padre a hijo, esposo a esposa, amigos íntimos, parientes, etc. El sexo no importa, pero cuando en esta vida uno está muy enamorado de alguien y el amor perdura y tiene características singulares lo más probable es que hayan estado juntos en el pasado, en otras vidas anteriores", dice el profesor Zellagro, Teósofo e investigador metafísico, USA.
Amores kármicos, amor a primera vista
La historia de cada persona sería su karma. La historia kármica personal nos hace entender por qué sentimos rechazo o atracción por otros individuos. Las relaciones de pareja kármikas no son fáciles, si tenemos una relación sin problema alguno... ¿qué vamos a aprender? Las parejas necesitan a orender a enfrentar juntos situaciones para aprender y evolucionar.
Lo que llamamos amor a primera vista, esa intensa sensación de intimidad, puede estar indicando que hemos encontrado a alguien a quien hemos amado en alguna vida pasada.Un juramento hecho en una vida pasada con la suficiente fuerza, puede proyectarse hacia las vidas siguientes. ¿Cómo? Imagina, por ejemplo, que una pareja muy enamorada haya hecho el juramento de que su amor dure para siempre, excluyendo de esa forma la posibilidad de encontrar amor fuera de ellos mismos. Claro que, cuando no coinciden las reencarnaciones, ninguno de los dos tendrá relaciones satisfactorias, como si algo faltara en ellas.
Considera este último pensamiento: esta vida es la vida pasada del futuro, así que puedes comenzar hoy tu historia de amor eterna.
About.com

jueves, 5 de marzo de 2015

'El amor no tiene etiquetas', el vídeo que anima a sacudirse los prejuicios

Una pantalla gigante de rayos X situada en Santa Mónica (California) reunía a decenas de personas el pasado San Valentín. Tras ella había dos personas besándose, abrazándose, bailando… pero los espectadores solo podían ver sus esqueletos, sin ninguna pista sobre qué se escondía detrás. La sorpresa llegaba cuando se descubría que las parejas eran de personas del mismo sexo, de diferente raza, de diferentes religiones, de edad avanzada, etc. Se trataba de un acto de la campaña Love Has no Labels (El amor no tiene etiquetas) contra la discriminación. Mientras las decenas de espectadores asistían al “experimento”, una cámara grababa el momento y el resultado ya ha conseguido millones de espectadores.

Colgado el pasado martes 3 de marzo, este jueves a mediodía ya sumaba 14 millones de reproducciones y crecía a gran velocidad (más de un millón de visualizaciones cada media hora). Detrás está Ad Council, una organización sin ánimo de lucro que realiza campañas para ONG’s y gobiernos con fines sociales. “Antes que otras cosas, todos somos humanos. Es tiempo de abrazar la diversidad. Deja las etiquetas a un lado, en nombre del amor”, es el recibimiento de la weblovehasnolabels.com en la que se enmarca la campaña.
La acción está financiada por ocho organizaciones, entre ellas Human Rights Campaign o la Liga Anti-Difamación. En la web, ofrecen consejos para intentar luchar contra esos prejuicios en el trabajo, en público o en el colegio: por ejemplo, evitar expresiones como “es bipolar” o contestar “¿te parece gracioso?” a alguien que haga una broma contra ciertos colectivos, como los gays. También proponen un test para que los lectores reflexionen sobre actitudes discriminatorias que hacen de manera inconsciente.
“Si bien la gran mayoría de los estadounidenses consideran que no tienen prejuicios, muchos de nosotros juzgamos precipitadamente a los demás en base a lo que vemos: raza, edad, sexo, religión, sexualidad o discapacidad. Los prejuicios inconscientes - llamados sesgos implícitos - tiene profundas implicaciones en cómo vemos e interactuamos con los que son diferentes a nosotros. Pueden dificultar a una persona encontrar trabajo, conseguir un préstamo, alquilar una vivienda o tener un juicio justo, perpetuando las desigualdades en la sociedad estadounidense”, dice en su descripción de Youtube.
Ad Council ha realizado otras campañas sobre inclusión, seguridad alimentaria y oportunidades para la comunidad latina, pero ninguna había tenido un éxito como esta. “Decidimos llevarla a cabo porque nos pareció que era muy importante animar a la gente a examinar sus prejuicios inconscientes”, dijo Lisa Sherman, la presidenta de Ad Council, en una entrevista. “A pesar de los progresos que hemos hecho en EE UU, seguimos teniendo mucho trabajo por hacer”.

miércoles, 4 de marzo de 2015

15 cosas que quiero que el amor de mi vida sepa

Este artículo fue originalmente escrito por Brianna Wiest para Thought Catalog.
1. Cuando la gente habla de sus parejas y cónyuges por lo general quieren que ellos sepan que es para siempre
Quiero que tú sepas que a mí no me importa el “para siempre”. Te quiero por todo el tiempo que esté destinada a tenerte. Te amaré cada momento que sea capaz, porque nunca voy a fingir que te tengo para siempre.
2. No siempre vas a ser lo primero, pero eso no significa que no seas la persona más importante en mi vida
El verdadero amor no se trata de dejar todo en la búsqueda del otro, se trata también de encontrarse a uno mismo y mantener todo en tu vida en orden para poder compartirla con alguien.
3. Hay realmente una sola cosa que importa, y es que cada día hacemos la elección consciente de amarnos el uno al otro
Tú me enseñas a amarte a ti y yo te enseño a ti cómo amarme. Esa no una cosa de una conversación y listo. Es un esfuerzo diario consciente. Es algo pequeño y enorme. Es hablar, mostrar y enseñar a través de incluso las tareas cotidianas más simples. La elección, por supuesto, es estar lo suficientemente consciente como para permitirte a ti mismo que te digan, te muestren y enseñen.
4. No tengo expectativas
Incluso sólo la promesa de amar a alguien sin condiciones es una expectativa, estás diciendo que sólo quieres su amor si no depende de nada. El amor sin ataduras es la clase de amor más sincero. El resto es empujar a alguien con una idea de lo que tú necesitas.
5. Yo no quiero ser toda tu vida
Quiero pasar tiempo con mis amigos. Quiero tiempo para estar sola. Quiero irme de viaje, empezar proyectos y dar largos paseos sin tener que informarte de dónde estoy. Y quiero lo mismo para ti.
6. La cosa más íntima que posiblemente yo pudiera hacer es leerte mis pasajes favoritos de mi libro favorito
Eso es todo.
7. No siempre seré igual de linda que ahora
No siempre voy a estar tersa y joven, suave y brillante. Y tampoco tú. Quiero tener hijos y comer buena comida. Quiero a alguien que no me vea después de mi tercer embarazo cuando esté gorda e hinchada, y diga: “Estás muy delgada, ¿de qué estás hablando?” Quiero a alguien que me diga, “Estás gorda e hinchada y ¿a quién le importa? Estás preciosa”.
8. La comunicación es sexy
Hablar las cosas no sólo es necesario para estar saludable, es la forma de enamorarse de alguien completamente. Es la forma de seguir creciendo en conjunto a través de los años. Es verbal y a la vez no lo es. Una mirada puede ser más atractiva que cualquier otra cosa.
9. No te tiene que gustar cada parte de mí para amar lo que soy
Tampoco tienes que cambiar cualquier parte de mí para hacerme más de tu gusto. Es un arte el aceptar aquello que es verdadero en la superficie para acercarse a lo que es verdadero en el corazón. Los hábitos, los gestos e intereses cambian, pero la esencia de alguien no. Las personas que tienen las relaciones más profundas son las que se conectan a ese nivel. Las personas que tienen las más profundas relaciones y que perduran, se dan cuenta de que nadie puede cambiar a una persona, excepto ellos mismos.
10. Realmente espero que podamos hacer cosas tontas juntos
Como quedarnos en la cama durante todo un domingo y pedir comida a domicilio e ignorar a todos los demás.
11. Nunca nos iremos enfadados a la cama
Nunca sabes lo que puede pasar. No te olvides de que las cosas pueden cambiar en cualquier momento. Te mantiene en el presente y centrado. Pone las cosas que te importan en un contexto muy diferente.
12. Gracias
Gracias por dejarme pasar un día contigo. Por compartir tu vida conmigo. Por sujetar mi mano. Por escuchar las partes malas, incluso cuando no son tan divertidas como las partes felices. Por conocerme y aun así quererme. Por ser honesto cuando no es así. Por ayudarme de cualquier manera que puedas.
13. De vez en cuando, voy a escribir sobre ti de forma anónima y vagamente pasiva-agresiva (Lo siento)
También, voy a escribir de ti en general. (No lo siento).
14. Puedes saber si alguien te ama o no por dos cosas: la forma en que te mira cuando estás hablando y por la forma en que te tocan de una manera no sexual
Nunca hay que subestimar los pequeños gestos. Una persona puede convencerte de que te ama cuando no es así.
15. Incluso las partes más pequeñas de ti son magia para mí
La forma en que te peinas por las mañanas. La forma en que tu frente se arruga cuando estás pensando mucho sobre una respuesta. La cosa más salvaje sobre el amor es lo poco que cambia desde ese enamoramiento en el jardín de infantil. Espero estar siempre un poco nerviosa, a pesar de que no haya nadie con quién me sienta más cómoda.

Por amor, envió un millón de dólares a un novio virtual y fue estafada



ESPAÑA.- Cansada y decepcionada luego de dos divorcios por no encontrar su amor definitivo, una mujer se decidió a buscar su “media naranja” en la red social. Creyó haberla encontrado. Se jugó el todo por el todo y hasta le envió, en varias partes, un millón de dólares. Pero fue estafada.

Al principio ella no podía entender cómo el llamado Chris Olsen no podía llegar hasta su puerta luego del apoyo financiero que le brindaba, pero fue su prima la que la hizo descubrir que estaba siendo estafada, informó acbblogs.

Todo ocurrió durante 18 meses y recién ahora se animó a contar lo que le había sucedido. Y sí, son los riegos de internet y la incomprensible confianza que se genera de uno y otro lado sin siquiera conocerse.

FUENTE: La Gaceta Salta

lunes, 2 de marzo de 2015

Literatura cubana: La promiscua cotidianidad ficcional del amor

Uno de los vacíos más notables en la cuentística cubana de los últimos 50 años (esos que muchos críticos llaman “el período revolucionario”) son sus acercamientos al amor. Y aunque parezca exagerado, especialmente porque cualquier cubano podría citar cuentos donde el amor parece estar al centro (ya se ha dicho por ahí: “el amor está, como Dios, es todas partes), lo cierto es que un buceo concienzudo demostraría mi afirmación.
Partiré diciendo que durante casi una década se cuestionó en la Isla a la generación de narradores del ochenta (según la crítica, esa generación a la que pertenecerían Reinaldo Montero, Senel Paz, Miguel Mejides, Luis Manuel García Méndez, Arturo Arango, Carlos Victoria, Abel Prieto), y el cuestionamiento nacía precisamente de su apego a contar historias de amor entre jóvenes, centrándose en esos dilemas íntimos, que ocurrían lejos de una explosiva y convulsa realidad histórica. Le llamaron, por ello, “generación sinflictiva”. Pero tiempo después, cuando apareció mi generación y empezamos a narrar desde el desparpajo total ese tipo de historias, “contaminadas” con la irreverencia sexual que vivíamos entonces, a muchos nos tildaron de “autores pornográficos”. Luego, cuando escritores como Roberto Urías o, más tarde, Pedro de Jesús, Odette Alonso, Ena Lucía Portela o Anna Lidia Vega Serova se atrevieron a escribir sobre el universo del amor lésbico y homosexual, recibieron calificativos (bien lo recuerdo) bastante más agresivos y descalificadores. En todo caso, todos esos análisis literarios eludían, como un tabú a sortear, una realidad: los grandes traumas, conflictos interpersonales, desgarramientos e incluso (y por qué no) iluminaciones románticas que ocurren entre una pareja no tenían “el jugo suficiente” como para convertirse en buena literatura, y bajo ese criterio se solía condenar a quien osara escribir sobre ellos a un ninguneo absurdo como “escritores menores de temas gastados”.
Cuando leí el libro de cuentos Precio del amor, de Félix Luis Viera, publicado por Letras Cubanas en 1990, fue esa una de las primeras preguntas que me vinieron a la mente: ¿cómo se atreve Viera a escribir estas cosas sabiendo que, cuando menos, la crítica le virará la cara a su libro? Y justo eso sucedió: a ninguno de los críticos literarios más reconocidos en esos años pareció interesarle la propuesta (adelanto que irreverente y distinta) que traían las historias reunidas en Precio del amor. Como diría en un evento literario uno de aquellos críticos, al autor de libros clásicos como Las llamas en el cielo y En el nombre del hijo no podría perdonársele que “perdiera el tiempo en asuntos tan cursis e irrelevantes”.
Veinticinco años después de haber sido publicado en Cuba se reedita Precio del amor, por cierto con una muy sugerente y hermosa portada que además tiene la virtud de encerrar toda esa mística, ese misterio, esa luminosidad que cuentan las historias narradas en el libro. Félix Luis Viera, en un gesto que agradezco por lo que me honra, me pidió que escribiera el prólogo a esta nueva edición que sale bajo el sello editorial Alexandria Library y allí digo sin que me tiemble la voz que Viera “pese a la brevedad de su obra cuentística, sigue siendo uno de los cuentistas más originales de las letras cubanas. El sello que impuso en Las llamas en el cielo, que remarcó luego con En el nombre del hijo y que cotidianizó (permítaseme esta licencia del uso verbal) en Precio del amor no ha sido aún superado (ni siquiera imitado) por ningún otro narrador cubano. Pertenece a esa rara (y escasísima) especie de cuentistas cuya obra son hitos perfectamente identificables por la singularidad de su estilo junto a, por sólo citar a los que me parecen más interesantes, Lino Novás Calvo, Virgilio Piñera, José Lorenzo Fuentes, Antonio Benítez Rojo, Eduardo Heras León (éste básicamente en sus dos primeros libros: La guerra tuvo seis nombres y Los pasos sobre la hierba), Carlos Victoria, Achy Obejas, Aida Bahr, Guillermo Vidal, Daína Chaviano (su cuentística fantástica) o Ángel Santiesteban”.
Precio del amor, dije allí y repito en esta nota, es uno de los libros más hermosos y desenfadados escritos en Cuba sobre el tema del amor entre sexos distintos. Un libro que despliega ante el lector todo ese embrujo característico en los cuentos de Viera: su exquisito trabajo con la herramienta del idioma que logra un estilo de una claridad, una lucidez dramática y una precisión comunicativa envidiable; su ya usual poder a la hora de configurar caracteres psicológicos ficcionalmente creíbles por su naturalidad; su fino sello poético, que descubre la sentimentalidad de aspectos tan cotidianos en las relaciones interpersonales que a veces parecen burdos; y sus tramas narradas, cargadas de esas imbricaciones irreverentes, lúdicas, sensuales con las que los seres humanos practican desde el inicio de los tiempos ese juego de seducción racional (y a la vez escandalosa o soterradamente animal) que llamamos amor y que suele terminar en relación espiritual o, simplemente, en cópula.
Para destacar cómo este libro logra atrapar esa promiscua cotidianidad ficcional del amor vuelvo a referirme al prologó que escribí, donde dije que “La propuesta de miradas hacia el amor de Félix Luis Viera en este libro es tan diversa como diverso puede ser ese momento en la vida de cada persona: Un esposo aplastado por el tedio matrimonial que, en la frustración de un ser marginal, perdedor y borracho se enfrenta a muchas preguntas sobre su propio matrimonio (“En tantas cosas”); la pesada y frustrante carga de la infidelidad cuando traición, amor y compasión aderezan el triángulo amoroso (“Dos malas palabras”); el callejón sin salida al que conduce la seducción cuando las circunstancias empañan los límites entre el deseo, la cordura, la racionalidad y la decencia (“Problema versus problema”); la sorpresa exultante de un hallazgo que se creía muy lejano, inextricable (“Solo en la noche”); la anhelada, casi cierta y sensual posibilidad de un abrazo que la fatalidad trunca (“Cursi y sensiblera historia de amor”); la consumación de la llamada secreta del deseo entre dos seres que las apariencias y las convenciones podrían mantener como dos extraños (“Mirada”); la voluptuosidad engañosa del galanteo, sus terribles y desilusionadoras trampas (“Noemí”) y el juego de los sueños en torno a las pasiones, a los reprimidos apetitos de la sensualidad, a las ilusiones de lo que podría ser (“Circuito abierto”)”.
¿Virtudes de este libro? El logrado despliegue de la psicología femenina (a pesar de que son observadas desde la perspectiva del hombre que en cada cuento es coprotagonista de la historia) que logra trasmitir ese universo complejo de limitaciones, liberalidades, costumbrismos arraigados, prejuicios y ataduras rotas que tipifican el accionar de la mujer moderna, en Cuba o en los países desarrollados donde transcurren algunas de estas tramas. La excelente inyección de densas cuotas de suspenso que incitan a continuar leyendo, conjugada con guiños de complicidad (¡eh, lector, esta puede ser también tu historia, seguro que has vivido algo así!) que permiten a quien lee hacerse partícipe de cada trama narrada. Y esa particular capacidad de Viera para dar visualidad a las escenas narradas, para construir personajes inolvidables y verosímiles, para elegir el diálogo justo y más esclarecedor o describir la totalidad de los mundos que cuenta a partir de algunas breves pinceladas.
Precio del amor, que se presentará el 21 de marzo a las dos de la tarde en la tertulia “La Otra Esquina de las Palabras”, en Café Demetrio, Goral Gables, Miami, sigue siendo, además de una rara avis desde el punto de vista del abordaje de esta temática (y quizás precisamente, por ello, además de los logros aquí esbozados), una obra de mención obligada a la hora de hablar del cuento cubano.
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