Nuestra hora

Esta es la hora de los trabajadores. A él van dirigidas las políticas económicas que cercenan sus derechos.
A él se lo priva de lo esencial, como es el pan para su familia, a la vez que pierde día a día el camino trazado por nuestra Constitución Nacional, siendo empujado a la marginalidad, a la desocupación o precaridad de sus salarios. Años de lucha en sus conquistas se ven ensombrecidos por la falta de justicia social. Por eso debemos ponernos de pie, parados sobre nuestra dignidad de argentinos trabajadores para impedir estas acciones nefastas para nuestra nación.

jueves, 14 de agosto de 2014

EDUCAR DESDE EL EMBARAZO

En la antigua China, no sólo se hablaba de formar niños virtuosos a una edad temprano, sino que ya desde la gestación se pensaba en prestar especial importancia a su educación. Según los registros históricos, la madre del Emperador Wen (1099-1055 a.C), de la Dinastía Zhou, tuvo estrictos requisitos mientras gestaba al futuro líder: "Mientras la Sra. Tairen estaba embarazada, se abstuvo de ver cosas malas, escuchar sonidos obscenos, decir malas palabras o comer comidas extrañas (sabores acres, sazonados, amargos o astringentes)". Se cree que esta es una de las razones por las cuales el Emperador Wen pasó la historia como uno de los gobernantes chinos más capaces y benevolentes.

Educación Prenatal: "Cuando una mujer está embarazada, debe tener cuidado cuando se sienta, no dar pasos inestables mientras camina, abstenerse de ver cosas malas, de escuchar sonidos obscenos, de decir malas palabras y de comer comida extraña. Debe hacer obras buenas que promuevan la lealtad, la piedad filial, el afecto y la caridad. Por este camino, ella dará a luz a un niño de sabiduría, virtud y capacidad excepcional". Wang Xiang (especialista en educación infantil durante el final de la Dinastía Ming)

DE LOS PADRES A LOS HIJOS: "Un padre que sólo satisface las necesidades materiales de sus hijos deja de cumplir el rol más importante"

"Cuenta una vieja historia china que un bandido cometió tantos delitos que finalmente fue llevado ante los tribunales y condenado a muerte. Antes de su ejecución, el delincuente pidió un último deseo: ser acunado por su madre por última vez. El juez concedió el deseo, y cuando la madre se acercó llorando y abrió sus brazos para acunarlo, el bandido mordió con fuerza su pezón. Desconcertada y dolorida, la madre preguntó a su hijo por qué le hacía daño a quien lo había criado por tantos años, momentos antes de morir. El malhechor, con lágrimas contestó: "Cuando era chico y me aproveché de alguien por primera vez...no me regañaste, por el contrario, me elogiaste y me dijiste que era "muy inteligente". Cuando por primera vez traje a nuestra casa lo que había robado...tampoco me reprendiste, en cambio, me halagaste y lo llamaste un "acto de piedad hacia la familia". Tú eres la razón por que me convertí en un ladrón desenfrenado y hoy estoy a punto de ser ejecutado. ¿Por qué no me estás aplaudiendo ahora? ¡Si me hubieras disciplinado siempre que me encontraba haciendo algo malo, hoy no estaría frente al verdugo!" 
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