PrensaPedagógica

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Consignas de mujeres

Marcha por la vida 03 de junio 2017

Marcha por la vida 03 de junio 2017

lunes, 21 de marzo de 2011

"Vos serás como una herida, para el resto de mi vida..." (Y Te Parece Todavía) otro tango interpretado por mí

jueves, 10 de marzo de 2011

Declaraciones de amor en las redes sociales ¿ficción o realidad?


Chatear, actualizar estados, o postear un estado de ánimo, una acción o un hecho, se ha convertido en la gran neurosis de adolescentes, jóvenes y adultos en los últimos cinco años. En un principio, creíamos que el simple mensajito de texto bastaba para comunicarnos con otra persona, pero la llegada de Facebook, Twitter, My Space (que actualmente fue reemplazado por WordPress),nos volvieron (literalmente) esclavos de las nuevas innovaciones cibernéticas. Ahora bien, según antiguas Teorías de la Comunicación, ¿habrían sido consideradas como verdaderas herramientas para comunicar? Si acudimos a éstas para hablar con otra persona, diríamos que sí. Pero, ¿hablar es lo mismo que “comunicar”? Obviamente que no. De todas formas tampoco estaríamos hablando (excepto en el caso de Skype), sino “escribiendo”. Por eso, habría que distinguir entre una acción tradicional y simple de escribir y recibir lo escrito, a comunicar un mensaje a través de la oralidad (física).
Lamentablemente, esto se traslada a la esfera emocional. Miles y miles de parejas hoy en día, han terminado sus “uniones amorosas” con un simple “delete” o “block”. ¿Triste no? Pero es una realidad que aqueja a muchos. Pero por otro lado, hay muchos/as que han iniciado el camino de la relación estable a través de un “accept” o “admitir”. Pero, cuáles son los pro y los contra de esto…
Si por un momento hacemos una mirada retrospectiva y analizamos la manera de comunicarse de las parejas en tiempos remotos, llegamos a la conclusión, por un lado, que la irrupción de las Redes Sociales en lugar de aportar a la relación, la perjudicó hasta entorpecerla y obstaculizarla. Pero también, ayudó a miles de solteras/os a conocer a otras/os hasta entablar nuevas relaciones amorosas.
Antes, sólo bastaba un “rinng” y las voces fluían en el teléfono. Se oían risas, suspiros, respiros, variaciones de la voz…hasta percibir estados de ánimo. Hoy, a través de la pantalla de nuestra notebook, PC o celular, no percibimos nada. Palabras escritas sin ningún tipo de connotación emocional. La mentira disfrazada de verdad es moneda corriente. Aparentar lo que no somos, dar una imagen desacertada con respecto a quienes o qué somos en verdad es algo cotidiano. ¿Por qué hacemos eso? Quizás para lograr la aceptación inmediata del otro y no quedar excluidos del mundo virtual. Para “permanecer” y no quedar afuera.
De todas maneras hay que reconocer que existen casos excepcionales de encuentros entre personas de distintas culturas que han terminado en ensambles triunfales, pero no es la mayoría.
Las mujeres y hombres que acuden a FB (por ejemplo), piensa encontrar al “amor de su vida” allí. Puede que suceda, pero, hasta qué punto se estaría contemplando enteramente al “otro”, hasta qué punto lo conoceríamos plenamente, cómo percibiríamos al “otro”, si no dejamos lugar, espacio ni tiempo al encuentro verdadero, al intercambio de voces, de sonidos, de emociones, de miradas, actitudes, y todo tipo de expresiones corporales que comunican (en muchos casos, hasta más que las palabras). Tal vez, la inmediatez que aqueja a las sociedades contemporáneas exige este tipo de “velocidad” en las relaciones y como bien diría Luli Salazar “ir en quinta y no en segunda”. Quizás nos quieran hacer creer que todas las mujeres somos así y sufrimos la neurosis del “ahora o nunca”. Pero no. Como diría la letra de una canción “no estamos locas, sabemos lo que queremos”.

martes, 1 de marzo de 2011

Cuando un ex no tolera ser un ex.


Terminar un noviazgo o un matrimonio de muchos años puede causarnos un dolor de cabeza (sin detallar la interminable lista de síntomas que nuestro cuerpo experimenta a raíz de una ruptura amorosa: Falta de apetito, de sueño, depresión, mal desempeño en el ámbito laboral, y/o académico, aislamiento social, apatía, etc. Son algunas de las características de un/a soltero/a reciente).
Pero qué sucede cuando, transcurrido el período "normal" del "duelo amoroso", ese ex tan amado por nosotros en algún momento de nuestras vidas, no logra superarnos, e insiste en acercarse y acecharnos silenciosamente...
La situación se torna algo complicada y difícil de resolver. Obviamente, no queremos retomar diálogo con aquél sujeto con el cual, en un pasado no tan lejano, creíamos que era la mujer/hombre de nuestras vidas y que no nos separaríamos jamás de él/ella. Pero, "algo" o "alguien", nos metió en la cabeza una chispa duda sobre nuestros sentimientos y decidimos que "no era el momento" de seguir el camino del compromiso.
No todos superan un ex. Depende de cuán importante fue para la vida de uno. No tanto el tiempo de noviazgo, ya que, una persona con la que "salimos" o frecuentamos un par de meses puede llegar a marcarnos de por vida, mucho más que aquél primer novio que tuvimos alguna vez...
Entonces, ¿cuándo se supera realmente a un ex? Nunca. Lo que sí sucede, es que seguimos adelante, conocemos a otros hombres, nos enamoramos (de nuevo) y volvemos a confiar... ¡Rogamos a Dios no volver a sufrir! Pero las probabilidades de que así sea...son mínimas. Algunos estudios han coincidido en que luego de un primer fracaso amoroso, las posibilidades de fracasar una segunda vez son más altas que si nunca hubiera exisitido tal "primer fracaso". Pero, como en todo, las generalidades no impiden la existencia de la excepción. Es por eso, que las esperanzas de encontrar al "amor de tu vida", nunca se pierden. Nunca.
Con respecto a la superación de una ruptura, un ex puede adoptar la forma de un ser totalmente "atormentado", por el sólo hecho de haber "perdido" una batalla que creía suya. No a todas las mujeres nos gusta perder, como también hay hombres que tampoco les gusta ser derrotados y se empecinan, y torturan creyendo que ese "ex" (que ya se transformó en un ser maldito y endemoniado que nos acecha por las noches), va a retornar a nuestras vidas.
Al principio creemos que lo peor que nos pudo haber pasado es quedarnos solteras/os. ¿Qué dirán mis amigas? ¿Y mis padres? ¿Y todo nuestro árbol genealógico que lo conoció? ¿Estaba preparada/o para "noviar"? ¿Elegí bien? ¿Hubo "otra"/o? Miles y miles de preguntan rondan nuestras mentes "siniestras" sin ninguna respuesta...porque, siempre se van sin responder nuestras inquietudes. Nos dejan pensando, analizando la situación y desaparecen. Pero no del todo. Siempre nos enteramos de "algo", y ¿por qué? Hay quienes utilizan las grandiosas habilidades de internet (redes sociales, buscadores, etc), y se ponen en campaña para averiguar todo, TODO, de aquél sujeto, (como si eso fuera a solucionar algo). Ese comportamiento, totalmente enfermizo y sin sentido alguno, provoca en ese ex, estrés, más depresión, más llanto, y más aislamiento, limitando el contacto con otros seres mucho más hermosos y sanos y buenos que aquél otro (u aquella otra). Pero, por suerte, ese estado "catatónico" dura poco. Transcurrido el año y medio, se dice, que sólo quedan algunos recuerdos (los buenos) en la memoria de uno, acordandonos de ese ex como "algo lindo" que nos sucedió...y nada más.
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