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Consignas de mujeres

Marcha por la vida 03 de junio 2017

Marcha por la vida 03 de junio 2017

martes, 17 de agosto de 2010

Alicia Díaz Farina (Directora de PPBA): "Para olvidar, hay que recordar"


Entrevista a Alicia Díaz Farina, Directora de PPBA (Psicólogos y Psiquiátras de Buenos Aires)


Mucho pueden aconsejar amigos y familiares respecto a una ruptura amorosa, pero el mejor consejo para la Directora de PPBA es en casos de presentarse síntomas de "Duelo Patológico" consultar a un profesional de la Psicología.

Cuando una relación termina, una nueva historia comienza en la vida de uno. Cambios que no esperabamos, un panorama que no estaba en nuestro "proyecto de vida" y nos encontramos solas para afrontarlo. Comparamos nuestra experiencia con otras y nos parece normal lo que estamos viviendo, pero lo sufrimos de otra manera.

La gran mayoría de las mujeres reaccionan igual: se deprimen, viven entre recuerdos, se cierran en sus habitaciones sin tener intención de comunicarse con su entorno, y terminan en un estado de desesperación e impotencia. Es en estos casos, cuando el duelo post-ruptura, suele causarnos más dolor que el previsto y nuestro cuerpo experimenta síntomas que merecen nuestra atención. Es hora de consultar un especialista que nos ayude a superarlo.
Es casi imposible olvidarse de un gran amor, de una gran historia, romance, etc. Lo que sí se puede es enfrentar la situación mirando hacia adelante y dejando los recuerdos en el cajón.


¿Qué síntomas determinan un duelo amoroso patológico?

Principalmente la duración, el tiempo. Se puede determinar que estamos frente a un duelo patológico porque son síntomas depresivos que perpetúan. El duelo en sí, es un estado depresivo normal. Si dura aproximadamente entre seis meses y un año está dentro de lo “esperable”. Pero así como algunos intentan esquivarlo hay quienes no logran salir y transitan un “duelo patológico”. Los signos más frecuentes se sienten en el cuerpo, como malestar o desgano, y la persona empieza a descuidar lo propio y al entorno. Cuando el estado dura más de dos años es patológico. Otros síntomas son las úlceras, la bronquitis, los ataques de pánico y los ahogos.

¿Es posible re-enamorarse de la misma persona que fue responsable de nuestro duelo?

Según el trabajo de duelo de cada persona, no todos los casos son iguales. Pero algo es evidente y es que la gente cambia con el tiempo, madura, todos vamos cambiando. Esa persona no será la misma que conociste hace un tiempo atrás, Y esos cambios nos llevarán a enfrentarnos a alguien distinto.

¿Cómo evitar formar pre-modelos mentales para impedir su proyección en una persona diferente a la anterior?

Depende del ideal de cada pareja. Conocer a alguien y ver si me enamora o no me enamora. Primero conocerlo y luego se verá si con ese alguien es posible un proyecto de vida. El problema es cuando ponemos nuestro proyecto de vida por encima de la pareja, ahí se complica. Dificulta la relación. Otro problema es cuando el amor se mezcla con el amor narcisista “cómo no me quiere como yo lo quiero a él”. No hay que esperar.


¿Qué consejos le daría a una mujer para sobrellevar un duelo patológico sin necesidad de acudir a la ingesta de medicamentos?

Le aconsejo la consulta con un profesional en psicología en el caso que el duelo persista y dure más tiempo que lo estimado. Porque una relación amorosa no solo tiene que ver con el amor. Hay otros factores que pueden tornar la relación un tanto enfermiza. Los duelos provocan cambios en la personalidad del afectado/a y complican su manera de relacionarse con el entorno que lo rodea. A su vez, dificulta la manera de comunicarse con el sexo opuesto. Pero el consejo más importante es que consulte con un profesional.
Su proceso no depende de la edad sino de la intensidad del sentimiento, las expectativas que se habían puesto en la relación, las ilusiones La fantasía es creer que uno puede hacer de cuenta que no pasó nada, pero la negación es riesgosa: si no lo enfrentamos se tiende a la repetición. Elaborar un duelo no significa dejar de sentir tristeza. Significa aprender a vivir con eso. Hay que enfrentarlo para poder dar vuelta la página. Para olvidar hay que recordar.

La ciencia revela por qué es tan difícil olvidar un gran amor


Estudios de neurobiología demuestran que una relación amorosa intensa crea en el cerebro impresiones residuales que se reactivan fácilmente. Cuanta más información se grabó, más vívidos son los recuerdos.

En el cuerpo, los recuerdos de un gran amor se sienten como el amor... un nudo en el estómago, palpitaciones, dolor de pecho. Si esas imágenes insisten en volver es porque no todo depende de la voluntad de olvidar: Existe un circuito neurológico que fija con más intensidad los recuerdos que fueron incorporados de la mano de un fuerte contexto emocional. Este ovillo es el que está empezando a desenredar la neurobiología para explicar por qué resulta tan difícil olvidar un gran amor.

"Desde el punto de vista neurológico, quedarse solo durante un tiempo no ayuda a superar el fin de una relación", dice Antoine Bechara, un neurobiólogo reconocido mundialmente por sus investigaciones sobre las funciones cerebrales que intervienen en la toma de decisiones. Se refiere a que estar solo después de una separación o tapar todo con una nueva pareja no evita que el cerebro siga enviando recuerdos. Lo que Bechara investigó es lo que llama "conflicto cerebral": Por un lado la relación se termina, por otro, el cerebro sigue disparando imágenes y reacciones corporales. Para estudiarlo, los neurobiólogos utilizan la Resonancia Magnética Funcional, una técnica que les permite determinar qué áreas cerebrales desempeñan ciertas funciones, como el habla, el movimiento y la sensibilidad.

¿Qué hace que un recuerdo quede sellado a fuego? "En el lóbulo temporal hay dos estructuras: Una se llama hipocampo y por allí pasa la memoria declarativa, es decir, desde acordarse qué día es hoy hasta la cara de una pareja. Al lado hay otra llamada amígdala, que contiene a la memoria emocional. Para que la información declarativa pase por el hipocampo y se distribuya en el cerebro, debe haber un contexto emocional: por ejemplo, una situación atípica y desconocida vivida con ese gran afecto. Cuando la amígdala detecta ese contexto emocional envía neurotransmisores al hipocampo. Así se incorpora en la memoria como fenómeno de fijación", detalla Ignacio Brusco, director del Centro de Neurología de la Conducta y Neuropsiquiatría de laUBA. ¿Por qué entonces, aun después de un largo tiempo, vuelven esas imágenes y esas sensaciones que secuestran al cuerpo? "Es la amígdala que sigue respondiendo con descargas emocionales involuntarias como el dolor en el estómago o las palpitaciones", dice Brusco. Y no pasa lo mismo cuando se trata de un romance pasajero que con un verdadero amor. "Cuanto mayor sea la información que se grabó hacia ese afecto, en cantidad o calidad, más grabado va a estar en la amígdala y más reacciones va a seguir enviando. Estos recuerdos pueden aparecer como imágenes pero también como olores, sensaciones auditivas y como procesos de pensamiento", agrega. Quienes aún están transitando el año que suele demorar un duelo amoroso sabel lo que duelen esos olores. Cruzarse con una ex pareja y sentir cómo se despliega una catarata de recuerdos vívidos (aunque él o ella ni nos haya visto), también es frecuente. Para explicarlo, Ezequiel Gleichgerrcht, neurobiólogo del Instituto de Neurobiología Cognitiva (INECO), cita la hipótesis de Antonio Damasio, otro prestigioso investigador en neurociencias: "Según su hipótesis del "marcador somático" hay experiencias que gatillan señales químicas en nuestro organismo. Por ejemplo: si caminamos por el campo y por primera vez en la vida nos cruzamos con una víbora que abre la boca y se abalanza hacia nosotros, se disparará un conjunto de moléculas que quedarán asociadas a la sensación del miedo. Si nos volvemos a cruzar con una víbora volverá a gatillarse ese patrón y nos producirá la misma sensación de miedo aunque ni siquiera abra la boca". ¿Le dijo víbora a la ex? No. "Aunque este modelo aún está siendo debatido, podemos comprender por qué ciertas emociones, positivas o negativas, pueden perdurar cuando nos exponemos a la persona que generó esos sentimientos".

Así, la frase hecha "el tiempo ayuda a olvidar" también tiene su explicación científica: "Con el tiempo, cuando las conexiones cerebrales que facilitan la revisión de situaciones críticas y emociones negativas se saturan, pueden sufrir lo que se llama "down regulation": una disminución de los neurotransmisores en la zona de intercambio neuronal. Esto explicaría por qué los recuerdos vinculados a alguien importante van perdiendo peso", dice Claudio Waisburg, neurólogo de la Fundación Favaloro. Pero, aunque la ciencia diga lo contrario, "hay amores que nunca se olvidan".

domingo, 15 de agosto de 2010

Luis Buero para MotorAmor: "La pareja es una construcción cultural que cambia con el tiempo"


"El tema crucial de las relaciones humanas es que nos han convencido de que la pareja es algo natural y posible y nosotros metemos la pata y no hallamos la media naranja cuando en realidad es al revés, la pareja es imposible y nosotros la hacemos posible con laburo constante para estar dentro de la cultura.
La pareja, la sexualidad, todo es una construcción cultural que cambia con el tiempo. Y esa construcción decide lo bueno, lo malo, lo normal y lo anormal, lo placentero posible y lo prohibido, y hay leyes que enmarcan cada cosa o la cuesitonan.
Por otro lado hay un decaimiento de la metáfora paterna, la ley simbólica del padre, el padre como separador del niño del goce devorador de la madre, el padre como marca de la ley, y eso produce lo que se ve siempre, gente eternamente inmadura, que no se responsabiliza de sus afectos, de los vínculos, adolescentes para siempre, que no saben comportarse en una casa, un aula, un laburo, que no entienden la diferencia de una carretera principal y los caminos adicionales.
Esta licuación de la ley paterna produce otros tipos de neurósis, histerias, perversiones y psicósis, distintas a las de otras épocas".

La Mujer “No Existe”

Por Luis Buero

Cuando veo que algunas autoras escriben que los tipos aman solo a las cabronas, o que ellos las prefieren brutas, y otras teorías sobre (en el fondo) qué corno deberían hacer las minas para conservar un marido tiempo completo por toda la eternidad, realmente me sorprendo, porque parecen no entender al bicho al que se dirigen.
Primero aclaremos que, no racionalmente, pero si en el inconsciente masculino: La Mujer (con L y M mayúsculas) no existe, no es un significante inscripto en su bocho, es un concepto que nunca termina de ingresar del todo a su aparato psíquico.
Lo femenino, en el pensamiento primario del varón, solo se hace presente en dos imágenes opuestas y totalizadoras. Una, obviamente, es la Madre nutricia, completa, sin falta, protectora y omnisciente. La segunda, es la impura, la obscena, la garantizadora del goce y de todas las fantasías sexuales. Y la segunda es la versión degradada de la primera, para poder acostarse con ella.
Siguiendo este razonamiento no sería extraño que en algún punto Sherry Argot tuviera razón, y que las “perras” a las que ella se refiere lograran sintetizar en la (siempre) mente infantil del hombre, un simbólico de mujer unificado.
Pero el primer problema que veo en su receta (y en cualquier fórmula prescripta de la sexuación) es que obligaría a una mujer a componer un personaje que tal vez no la representa, durante 24 horas. Y en definitiva, no estaría más que respondiéndose la pregunta sobre “¿Qué es ser una mujer?”, desde el punto de vista masculino, es decir, para tener enganchado a un flaco.
El segundo inconveniente es una pregunta: ¿realmente ellas quieren hoy ser chicas de ensueño nada más para tener un tipo pegado como perro al hueso toda la vida? No lo creo.
Pero si pienso que el hombre ideal para una mujer es aquel que no la obligue a convertirse en perra, ni madre, ni hija, ni abuela, ni nada. Aquel que no le obstruya su averiguar “quién soy”, incógnita que a veces, si, no nos alcanza toda la vida para respondernos.

Balada de la cárcel de Reading (Oscar Wilde)


Sin embargo, -¡y escúchenlo bien todos!-
siempre los hombres matan lo que aman!
Con miradas de odio matan unos,
con palabras de amor los otros matan,
el cobarde asesina con un beso
y el hombre de valor con una espada!

Unos matan su amor cuando son jóvenes,
otros matan su amor cuando son viejos,
con las manos del oro mátanlo unos,
con manos de lujuria otros lo asfixian,
y los más compasivos con puñales
pues los muertos así, pronto se enfrían.

Algunos aman demasiado corto,
algunos aman demasiado largo;
unos venden amor y otros lo compran,
éstos aman vertiendo muchas lágrimas,
sin un leve suspiro aman aquéllos,
porque cada hombre mata lo que ama
aunque no tenga que morir por ello!

El Síndrome de Peter Pan


El síndrome de Peter Pan se caracteriza por la inmadurez en ciertos aspectos psicológicos, sociales, y por el acompañamiento de problemas sexuales. La personalidad masculina en cuestión es inmadura y narcisista. El sujeto crece, pero la representación internalizada de su yo es el paradigma de su infancia que se mantiene a lo largo del tiempo. De forma más abarcadora, según Kiley, las características de un "Peter-Pan" incluyen algunos rasgos de irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, dependencia, negación del envejecimiento, manipulación, y la creencia de que está más allá de las leyes de la sociedad y de las normas por ella establecidas. En ocasiones los que padecen este síndrome acaban siendo personajes solitarios. Con escasa capacidad de empatía o de apertura al mundo de los "grandes", al no abrirse sentimentalmente, son vividos como individuos fríos o no predispuestos a darse, lo que vuelve como un "boomerang" a través de la no recepción de entregas o muestras ajenas de cariño. Algunos profesionales avanzando tal vez audazmente en sus diagnósticos los han denominado esquizo - afectivos. También se dice que este padecimiento se da por no haber vivido una infancia normal, por haber trabajado desde edades demasiado tempranas o por otros motivos. Un ejemplo de este "Trastorno Psicológico" podría ser, según algunos, el cantante Michael Jackson que empezó a trabajar a los cinco años en el ámbito de la música debido a la explotación de su padre Joseph Jackson. A los diecinueve años serían ya llamativos sus rasgos de inmadurez, narcisismo y dependencia, con una afición "desmedida" a las películas de Disney. También se identificó con el personaje que más lo describía,Peter Pan. A Michael le fue diagnosticado este síndrome; muchas personas, al describirlo, daban en decir que "Era un niño en el cuerpo de un hombre grande". Sin embargo, en casos como éste, fuera del mundo académico hay quien se atreve a decir que sería incorrecto tachar de "enferma" a una persona que se identifica tanto con la parte supuestamente más "pura" de su personalidad. Si bien podemos entender que para algunas culturas el mantener la ignorancia de la niñez, la inocencia, la percepción de la realidad que nos rodea con los ojos de un niño es fundamental para alcanzar la realización personal. El pensador esotérico Osho, entre otros orientalistas, sostuvo esta misma postura.[cita requerida] Desde este punto de vista sería erróneo identificar tal "pureza" con una enfermedad psicológica. A finales de los años ochenta, Michael Jackson adquirió un rancho que bautizó como "Neverland Valley Ranch", en alusió a Neverland, la tierra de Nunca Jamás; dicho rancho cuenta con un parque de diversiones inspirado en Disneylandia.

Es frecuente que haya crisis de ansiedad, de angustia y de depresión. Los años van pasando, y aun cuando el sujeto está como protegido con una suerte de coraza psicológica para no advertir el paso del tiempo, esporádicamente ésta desaparece por circunstancias imprevisibles. Es entonces cuando el paciente se encuentra con las manos vacías y con una vida dolorosamente irrealizada. Con parejas inadecuadas, o de modo extremo -lo que también suele pasar-, sin pareja alguna. El nido infantil es una inconsciente referencia a la que siempre apunta. Allí, no había problemas, y la nostalgia por el mismo es persistente, aunque no se lo declare. Afecta notoriamente a la auto-estima y el auto-concepto, viéndose muy afectado. Cabe destacar que como deformación de la personalidad puede cabalgar sobre patologías psiquiátricas clásicas y específicas. De esta manera puede darse vinculada a enfoques ligeramente delirantes de tipo paranoide o a neurosis declaradamente histéricas u obsesivas. El tratamiento, en casos como éstos, debe ser doble. El trastorno psicopatológico de base, sumado al del carácter.

viernes, 13 de agosto de 2010

Los hombres pueden enamorarse en 8.2 segundos!!!


Un nuevo estudio científico reveló que los hombres necesitan mirar fijamente a los ojos de una chica durante 8.2 segundos para enamorarse, aunque para desgracia de muchos, esto no sucede en el caso de las mujeres.


Entre más mira un hombre a una mujer fijamente al momento de conocerse por primera vez, significa que más interesado está en ella y esto puede derivar en un sentimiento.


La investigación, publicada en la revista Archives of Sexual Behavior (Archivos de la Conducta Sexual), señala que si esta mirada llega a durar tan sólo 4 segundos, significa que el varón podría no estar tan impresionadocon la persona que acaba de conocer.


En el caso de las mujeres, los resultados fueron distintos. Ellas dejan su mirada fija en los hombres durante el mismo tiempo sin importar si los encuentran atractivos o no al verse por primera ocasión.


Para llegar a esas conclusiones, los científicos utilizaron cámaras ocultas para monitorear los movimientos de la retina de 115 estudiantesmientras hablaban con actores y actrices. Posteriormente, se les pidió que catalogaran a las personas con las que habían conversado en base a su atractivo.


Los hombres miraron fijamente a los ojos de las mujeres que consideraron más atractivas por un periodo promedio de 8.2 segundos, y bajó a 4.5 con aquellas que calificaron como menos guapas.


Por su parte, las estudiantes, fijaron la mirada en los ojos de los actores durante el mismo periodo de tiempo, sin importar si éstos les parecían atractivos o no.


En sus conclusiones, los investigadores creen que los varones usan el contacto visual para encontrar a aquellas parejas que les parezcan más fértiles. En cambio, las mujeres son más cautelosas en atraer a aquellos no deseados debido a los riesgos que representan los embarazos no deseados y el ser madres solteras.


Minutouno.com

jueves, 5 de agosto de 2010

Qusiera poder vivir sin corazón


Quisiera no sentir más. No poder sentir el dolor tan profundamente que surge cuando te sacan el alma y no te la devuelven.
Quisiera no ver más allá de lo que puedo ver y predecir de mi vida. Porque todo es tan predecible que asusta. Me asusta el correr del tiempo y el no verte nunca más. Te creí mío, y yo tuya, y me equivoqué. Errar es humano. Hoy lo creo más que nunca.
Quisiera vivir sin un hombre, pero no puedo. No es que carezca de amor a mí misma y mi autoestima esté por debajo de lo normal, pero la falta de abrazos y besos me perturba. No imagino vivir en permanente soledad y lejanía de tu piel. No merezco otros besos que no sean los tuyos, ni otros ojos que me miren como los tuyos ni otra carne que me quiera que no sea la tuya. No quiero nada más. Sólo devuelve mi corazón que te robaste.
Si pudiera elegir, solo elegiría no existir. Ya que mi existencia es vacía si no te tengo a mi lado. Elegiría otro camino, que no sea aquél que no estés vos. Elegiría mil besos tuyos por un cambio mío. Por volver a ser quién conociste y recuperar aquellos días que perdimos, que se fueron en el río y con un viento fresco, una tarde nublada de verano frente al mar. Porque allí me abrazaste por última vez, frente al mar… Único testigo de nuestros últimos besos y lo que quedó de un amor tan sincero como fue el nuestro. Con las nubes de esa tarde, se fueron mis días, mis sueños, tus promesas y mi vida. En la arena quedaron plasmadas las palabras. Se esfumarán, porque el viento lo esfuma todo, hasta los pasos de los caminantes. El horizonte de un mar sublime y etéreo como nuestro amor en ese momento, capturó como una fotografía un abrazo sin amor, quizás, con restos de cariño. Me abrazaste para no perderme, tal vez… Pero me perdiste y para siempre…
Quisiera poder volver el tiempo atrás, y besarte como nunca jamás lo hice. Acariciarte como jamás mis manos tocaron a nadie. Mirarte, hablarte, decirte más de lo que te dije. Amarte más de lo que te amé… Porque hoy sé que te amo más que nunca y la distancia me pesa y tu indiferencia me hunde en aquella arena. Es cierto que el tiempo lo cura todo… las heridas cierran, y la memoria olvida. Pero no quiero olvidarte, no quiero borrar recuerdos ni cerrar este capítulo de mi vida, pero todo continúa… y tu vida sin la mía también. Me duele pensar que te fuiste para siempre. Buscando cariño en otros brazos, no te encuentro… porque fuiste el primero en amarme con el más sincero de todos los amores. Quizás el desgaste de la rutina acabó con todo… tal vez, no supimos salir de un estancamiento temporal. Tal vez, nuestro amor no fue tan fuerte como para poder superarlo. O tal vez…dejaste de amarme. Sólo sé que quisiera morirme en el intento de recuperarte de nuevo. No creo en imposibles ni en las predicciones, sólo en el destino… No creo en frases clichés ni trilladas, tampoco en proyecciones de historias ajenas, ni en historias repetidas. Sólo creo en el amor que sentí. Deseo que en mi último hálito de vida, estés a mi lado, para recordarte cuánto te amé, y te sigo amando.
¿Es posible ser feliz si amas a quien no te ama? Sí. Porque dar amor es lo más hermoso que podemos entregar de nosotros. No hay un dolor tan placentero y desgarrador a la vez, como el amor a un hombre. Es el punto exacto en donde el dolor y el placer se juntan en perfecta armonía. Donde te sentís exhausuta de sentir y pensar en él. Donde no hay otra imagen en tu mente que no sea la de vos y él. Y el corazón te palpita y con cada palpitación empezás a sudar y te ponés nerviosa cuando te mira, y te morís cuando te toca. Y un beso suyo es un peldaño a la felicidad absoluta, plena. Por eso, a veces preferiría vivir sin corazón para no sentir lo que siento y me mata por hacerlo. Quisiera no volver a enamorarme jamás…
Tanto amor nos vuelve locas, obsesionadas, paranoicas… pero es una locura linda. Si no podemos amar, ¿de qué sirve vivir? Los carentes de corazón, que no se permiten expresar con palabras lo que sienten nunca serán felices, porque no podrán conocer el amor, el verdadero amor.

martes, 3 de agosto de 2010

El chamuyo del año: "Me partiste la cabeza"




Puede resultar divertido al escucharlo de boca de un tipo “x” que se nos cruza por el camino y casi no lo conocemos. Pero si el sujeto comienza el proceso de seducción con esa frase, tengamos cuidado.
A ver, analicemos profundamente el significado de la frase, porque, es cierto que a simple vista, puede denotar algo, pero sus connotaciones son variadas y diversas.
La primera interpretación que se me viene a la mente es (sacando el romanticismo de lado), que discusión de por medio, gritos, insultos, y ademanes de levantar la mano, nosotras, vos mujer, le revoleaste algo por la cabeza (al enterarte que salía con la maestra de primer grado de tu hijo menor) y le partiste la cabeza literalmente. O, salieron a tomar algo a un bar muy copado de Palermo Hollywood y las piernas al desnudo de una señorita que caminaba cerca de tu mesa pudo más que tu mirada de cielo o tus ojos color almendra… Y el señor, no tuvo mejor idea que clavarle la mirada (con la intención de clavarle otra cosa…) y vos saltaste como loca enfurecida y le partiste la botella de vino Malbec y terminaron en la guardia con su rostro ensangrentado y vos feliz de la vida.
También me sugiere, para ser menos drástica y estar más acorde con el contenido de este blog, que se “enamoró” de vos a primera vista, y que piensa todo el día y noche en tus ojos, y “tu mirada y tus labios color carmín”, y “tu pelo de seda”, y “tu piel terciopelo” y “tus manos que son como dos alondras”, o “tus senos que parecen volcanes en erupción” o tu cintura, “paraíso de los dioses”. Wow! Te asombra todas las formas que podés adoptar de un día para otro? Son muy creativos para buscarnos similitudes y compararnos con animales…
Así mismo pudo suceder que lo encandilaste con la luz de tus ojos, pero se olvidó un detalle mínimo: No está soltero. O está de novio, o casado o próximo a contraer matrimonio. Paso siguiente, está confundido. Sí, lo confundiste vos y no la mujer que tiene al lado desde hace diez años o diez meses. Sentite afortunada porque sos la primera en ser la culpable de su confusión, pero seguramente no serás la última tampoco.
Entonces, “me partiste la cabeza” es sinónimo de:
1) “No puedo tener tanta mala suerte de estar de novio y haberte conocido ahora!”
2) “Sos hermosa, me encanta tu culo, tus tetas, cómo besas… Pero olvidate que la deje a ella para estar con vos.”
3) “Sos genial en la cama. Una diosa devoradora. La que tengo al lado es un zombie y un fantasma. Pero lava bien los platos, y cuida de los chicos, y cocina bien. No te veo a vos cocinando 1 kilo de milanesas para los chicos…”
4) “No tengo novia, y me volvés loco. Sos única y jamás conocí alguien como vos. Pero tenés tanto levante que me hacés desconfiar y dudar de tu fidelidad. Dejémoslo como está.”
5) “Me partiste la cabeza desde el primer día que te vi. Pero ya volví a recuperarla cuando mi novia me presionó para formalizar y me sacó todas las dudas que tenía sobre ella. Es increíble, vos también, es hermosa, vos también, ella me hace un sexo oral increíble! VOS NO.”
Hombres que se parten la cabeza y que rompen corazones hay muchos. Como diría Marcelo Puglia, los hay de diversos colores, tamaños y formas. Está en vos seguir con el martillo o pegarle una patada y mandarlo a volar.

Cuando el amor dura una noche y una madrugada


Se atrajeron desde el primer día que se vieron. Lo miraste, te miró y sus ojos te desvistieron y te hicieron el amor. Vos sabías que iba a partir pronto, por eso no te acercaste. Tu timidez pudo más que su pelo dorado al viento, su piel suave, sus ojos verdes y su boca tan dulce como la miel.
Hablaba otro idioma pero no te importó. Vos lo manejabas bastante bien. Una atracción tan fuerte y rápida como su estadía aquí, en tu país. Un amor pasajero que duraría lo que duraron sus manos en tu cintura, para luego bajar y acariciarte toda…

Durmieron juntos esa noche. Su última noche en el país. Una cama fría como su cultura, que pronto comenzaría a entibiarse. Una distancia tolerable que luego se transformaría en un acercamiento lento y cuidadosamente respetado. Sus manos comenzaron a tocarte. Sólo querías dormir, porque sabías que no estaría más que esa noche con vos. Pero la sed de placer del momento pudo más que tu racionalidad crónica. Te abrazó tan fuerte como pudo y con un beso en la frente, desató el huracán de pasiones contenido en él, y en vos.
Hubo una confesión, íntima como ese instante. Lamentó no haberte conocido antes. Describió la perfección de tu silueta y simplemente siguió besándote. Porque el idioma no era una limitación. Sólo su lengua te decía lo que querías oír y sentir…
Te abrazó fuerte hasta ahogarte. No quería dejarte ir y vos quieta, petrificada ante tanta demostración de cariño jamás antes experimentada. Sus caricias penetraron tu ser. Sus besos te quemaron hasta incendiarte entera. Su lejana sombra se convirtió en una luz que encandiló la oscuridad de la habitación.
Siguieron besándose. Te acariciaba sin terminar nunca de rozar tu piel con sus manos. Te sentías en un sueño. No querías que acabe, sino con él como protagonista. Paralizar el tiempo en ese momento hubiera sido lo ideal. Siempre “sería ideal” si pudiéramos hacerlo. Pero el tiempo corre, y con él las horas, los días, los años… y esas caricias no volverán, esos abrazos tampoco. Serán otros, en otras manos, cambiadas y cansadas ya de acariciar otros cuerpos, otras pieles, besar otros labios que no son los tuyos… Pero el mundo es demasiado pequeño y estoy segura que se volverán a encontrar. Un amor de una noche que duró hasta la madrugada, que fue más fuerte que todas las noches junto a otros brazos y otros besos, que no eran los de él.

No somos SANTAS: La infidelidad nuestra de cada día


Para que no parezca un blog archi feminista, voy a hacer una breve descripción de por qué nosotras tampoco somos fieles un cien por ciento. Nunca!
En primer lugar, nuestra mente y nuestros ojos vuelan más rápido que nuestro speech de mujeres fieles y resignadas al calor del hogar… Vamos de la mano con nuestro novio y se nos cruza un tipo impresionante sujetando dos perros pitbull enormes, una musculosa negra ajustada y unos Ray Ban que lo hacen parecer un actor de Hollywood que sale a pasear de incógnito. Nos derretimos y maldecimos en ese instante estar acompañadas de un vegetal cual Pothus de departamento, que es menos seductor que un policía de tránsito y encima tiene dislexia. Pero lo amamos porque es nuestro “gordito”. En ese momento, queremos estar solteras.
Otro caso es cuando vamos a bailar “con las chicas”, siempre pero SIEMPRE hay algún colado en el grupo, que es “ÉL” colado y está más bueno que el panqueque número 343 de Carlitos. Y, obviamente, está soltero, y es bueno y educado y divertido y nosotras enclaustradas con la momia que tenemos al lado. Podemos actuar de dos formas: O nos ponemos el parche y vamos a la guerra. Porque, “oh casualidad” el señorito está atrás nuestro desde que se reformó la Constitución en 1994 y nosotras siempre estamos con alguien. Entonces, para qué seguir esperando? Lo que pasa esa noche, se puede quedar ahí. O actuamos como ladies fieles y respetuosas, y ni siquiera bailamos con las chicas para no tener ningún roce con otra piel, otras manos que no sean las de nuestro novio. En ambos casos somos unas boludas importantes. Por eso para no parecer vírgenes de estampitas que salimos de la cueva, es preferible salir con un grupo de chicos y chicas y así relajar la situación de no tentarnos ante el primer hombre que se nos cruce y no sea nuestra pareja.
También somos infieles con los actores de Hollywood. Siempre fue y será una infidelidad “perdonable”. Porque los novios saben que los actores son mucho más atractivos que ellos, más simpáticos, más populares y exitosos, y no están celosos porque son inalcanzables. Pero siempre está el gordito simpaticón que se pone unas gafas al estilo Tom Cruise en Top Gun y hace poses graciosas frente al espejo de su habitación, o muestra sus tristes músculos para simular ser Stallone en Rocky II. Nos enamora cada día más. Pero no por eso, nos gusta más que el actor más codiciado de la cinematografía estadounidense.
Un caso típico. Se va de viaje por un tiempo. Hablamos todos los días, chateamos todas las noches, pero es inevitable mantener nuestros ojos centrados en su fotografía, cuando nos rodean centenares de lobos esperando por nosotras. Somos fieles, actuamos como corresponde actuar, pero nuestro alrededor nos llama al pecado. Escondemos las alianzas o nos quedamos en casa.
Si él o ella viven lejos, y tu relación es “a distancia”, o están muy enamorados, o es un sacrificio temporario que deberán hacer para poder estar juntos mañana, o son enfermos los dos. Es muy difícil mantener una relación en estas condiciones. Si vive dentro de la provincia, y más o menos cerca… las cosas se pueden dar de otra manera. Ahora, si vive en otro país, y no lo conocés más que por chat… olvidate! Si pasó el año y no viajó él o viceversa, no serás tan incrédula de pensar que te está siendo fiel del otro lado del océano. Si te hace feliz, pensalo!
También lloramos hasta el cansancio cuando nos enteramos que otra vez, otra “Luciana” se apoderó de uno de los dioses del Olimpo de América del Norte. Ejemplo: Luciana (esposa de Matt Damon), madre soltera, mesera, actual esposa del actor, madre de sus dos hijos y millonaria!
Ejemplo 2: Luciana (Esposa de Robert Duvall), amante del tango. Vienen a la Argentina una vez por año a recorrer la tanguerías porteñas. Ejemplo 3: Luciana, la nueva novia de Al Pacino.
Entonces tenemos dos opciones, o nos cambiamos el nombre o nos vamos a trabajar de meseras a los estudios de MGM.
También engañamos cuando decimos, frente a nuestro novio “está bárbaro”, o a nuestras amigas “se parte” o en su defecto, “lo parto”. Ellas saben de nuestra condición, sin embargo no nos dicen nada, porque son iguales a nosotras….
Seguramente, no podemos cometer el “delito” de ser extremistas y pecar de infieles. Es decir, acostarnos con otro o “chaparnos” a otro. Pero no por no hacerlo, vamos a dejar de ser infieles. Es una atracción natural y constante la que tenemos con el sexo opuesto. Creer que nuestro hombre/mujer es el/la más lindo/a y bello/a del mundo es una mentira enorme. Por eso, hago hincapié en el AMOR. Porque solo de esa manera evitaremos ser seducidos por otro y caer en la tentación. Cuando uno está enamorado, nos sentimos afortunadas de tener a ese "bichito lindo" al lado.

lunes, 2 de agosto de 2010

Novia, cornuda y amante: Chau Susanita!


Saber tejer, bordar y cocinar... ya es cosa del pasado. Ahora, si sabés hacer lo tuyo en la cama... te podés casar! Cómo habrá cambiado la "cosmovisión" de la sociedad actual que hasta la mujer cambió frente al hombre. Ya no es indispensable saber cocinar u hornear buenas tortas (como dirían nuestras abuelas), ni tampoco, saber planchar ni elegir el mejor detergente para tus platos! La mayoría de los hombres, hoy en día, caracterizados por la independencia y autosuficiencia, prescinden de la mujer como "dama de compañía" en el hogar y las requieren de otra forma y en otras formas...

No es suficiente que seamos la "mujer maravilla" y recaigan en nosotras todas las responsabilidades domésticas, familiares y emocionales. No basta con ser "pañuelo de lágrimas" ni con portar imagen de esposa y madre perfecta y ser a su vez, una femme fatale. Mientras más sumisa e indefensa sea la mujer, más apreciada y codiciada será para el sexo opuesto.

En una sociedad machista como la nuestra, la mujer ha alcanzado posiciones impensables e increíbles para algunos y envidiables para otros...

Buscando día a día el éxito y desarrollo personal, la mujer descartó al hombre como paradigma de su vida y modelo a seguir, viéndose éste en una encrucijada tan difícil de superar como es la de la competitividad. Acto seguido, intentó degradarla utilizando su imagen en medios de comunicación altamente persuasivos como lo son la televisión y los medios gráficos, vulgarizando y ridicularizándola al mismo tiempo que se la expone como centro de atención de las miradas masculinas. El hambre del macho argentino, hizo que sólo pocas alcanzaran el status de "mujer ideal" y se convirtieran en modelos a seguir.

No hay lugar para el respeto ni la igualdad. La fidelidad quedó atrás, asumiendo un rol secundario en las parejas de hoy. Las madres coquetean con otros padres en el jardín de sus nenes, los padres merodean a las madres de los amigos de sus hijos adolescentes, envidiando su virilidad y obviamente, a sus novias... que no significan más que tiernas y dulces manchas de sangre sobre sábanas inmaculadas.

Los casados, esos hombres codiciados por todas las mujeres que ven en ellos hombres "perfectos". Serios, responsables, con sentido del humor, buenos empleos, exitosos, queridos y...piratas.

Los comprometidos pero no casados, no se conforman ni con su propia vida. Buscan constantemente placeres en donde no los hay. Con una no les alcanza. Para satisfacer su hambre de sexo, van detrás de tímidas colegialas o universitarias que entumecidas por una noche de placer exxxtremo, se engañan a sí mismas creyendo que en él, hallarán el amor. Estos "comprometidos" se llevan el mundo por delante porque creen que tienen con qué. Pero son dignos de varias puteadas y merecedores de cuernos enormes!
Por eso, ante la carencia de un hombre "como los de antes" Susanita envejeció y nunca tuvo ni hijos ni nietos.
Somos tan buenudas que creemos todo. Y lloramos después...

Amor de Juventud: Crónica de un final anunciado



Me equivoqué. O todavía, no sé quién de los dos se equivocó pero terminó. Él lo terminó. Sin argumentos sólidos, sin motivos más que un “no sé lo que quiero”. Una frase que me marcará por siempre. Un proyecto de vida que aparentaba ser mutuo, compartido, duradero y sincero. Promesas fundadas en palabras que quedaron plasmadas en las paredes de su cocina. En su cama. En el sofá. En restoranes caros. En cines. En caminatas. En pasillos de facultad. En recreos. En el río. En casa de su madre, de sus hermanas, de su padre. Promesas que quedaron quietas. Inertes. Sin ningún ventrílocuo que las manipule hasta convertirlas en realidad. Porque, un simple “te amo, pero somos chicos para estar de novios”, lo arruinó todo. Un amor que en un principio parecía ser eterno, infantil, caprichoso, dulce, tierno hasta empalagar. Dos nenes enamorándose de a poco. Así éramos. Y así terminamos.
Todo comenzó una cálida y tediosa tarde de febrero, cuando decidió ponerle fin a la relación. Con un mensaje de texto por la mañana, me desvanecí en un océano de lágrimas y un aire fresco me recorrió el cuerpo. Nada más parecido a la muerte, nada más similar al olvido.
Miles de imágenes vinieron a mi mente perturbando mi último momento de felicidad. Atormentandome como buitres al acecho. Una última oportunidad que nunca existió.
Dos tibios cappuccinos fueron testigos materiales del hecho de consumación de la ruptura. Una formalidad innecesaria para la ocasión pero tan necesaria para que su culpa pareciera menor, o su conciencia le doliera menos. ¿Me amó? Muy en el fondo supongo que sí...
Con la actitud estoica y solemne que lo caracterizaba en situaciones no menos tensas, comenzó su discurso "post mortem". Un descargo tan personal, íntimo e individual como él… solitario, egoísta, infantil, orgulloso, él, él y él. Comenzó a llorar. Pero sus lágrimas no me conmovieron.
Luego de palabras lanzadas cuál balas mortales a mi alma, nos dimos el último abrazo. Un abrazo profundo, seco, y húmedo. Él lo quiso así. Lo determinó y tuve que aceptar... Me llevó a mi casa en un viaje que prometía ser el más tenebroso de todos. Miradas que no se cruzaban, como si jamás nos hubiéramos visto. Silencios que estremecían. Últimas palabras preocupadas en consolar, de algún modo, mi corazón herido, traicionado, usado.
Otra mañana. Otro mensaje de texto y un “ya te extraño” que alborotaba mis sentidos y estremecía mi espíritu.
Otra noche. Otro encuentro. El último encuentro. Un café concert. Un clásico de nuestras salidas nocturnas. Un deleite para el alma. Y el último de mi vida.
Llevé un cuaderno. Allí pegaba (como lo hacía de chica), cada recuerdo con él. Como si al hacerlo sellara la promesa de un amor eterno... Con una foto mía de bebé, se lo regalé esa noche. Esa última noche. Con un simple y frio “¿Estás segura? Mirá que ahora soy un amigo más…” Volvió a traicionarme con su puñal. Pero no me importó. No soy como él. Mi corazón es mucho más grande y abarca más amor que el suyo. Se lo dí. Y con él, mi alma. Nunca lloré como esa noche en el bar.
Eso sí, lo encontré más lindo que de costumbre. Más caballero. Sus modales y actitudes eran distintos hacia mí. ¿Culpa? ¿Remordimiento? ¿Arrepentimiento? Cómo saberlo…
Terminó la función. Salimos del lugar. Lo abracé tan fuerte como pude. Él no me abraza. Lloro. Me pide que no llore más. Me toca la pierna, me da un par de besos y me suelta de su vida. Para siempre...

Hoy, miro su foto y le pregunto: ¿Acaso te importó lo que sentía en el momento de tu "adiós" interminable? ¿Acaso te atreviste a preguntarme por mi alma, si la tenía entera o a pedazos? ¿Te preocupó mi cuerpo corrompido por otros cuerpos sin alma, sin amor y sin cobijo? No te percataste ni un segundo en el daño que generaste... tu partida repentina puso fin a mis días.
Hoy, sólo quedan mis huesos que buscan perplejos las cenizas de mi piel que llevaba impregnado tu aroma, tus caricias y besos... Mis oídos, que escucharon una y mil veces tus palabras y promesas falsas... que empalagaban mis sentidos y mente, me hacían soñar e imaginarme en un mundo irreal... ya no existen. Sólo hay vacío. Un eco profundo y oscuro que retumba en mi memoria. Ya no hay compasión, no hay amor en mí. Todo es negro. No existe el gris...



Los hombres complejizan tanto la relación que hasta ellos mismos terminan en la nada misma. En no saber qué quieren o quiénes son. En una incertidumbre eterna.
Con frases poéticas y rimas absurdas nos endulzan el oído. Nos dicen lo que queremos escuchar pero no actúan como querríamos que actúen. Les damos más todo el tiempo. Cedemos desde un principio de manera incondicional, sin “peros” ni objeciones. Porque una mujer enamorada es más peligrosa que una despechada. La que actúa por amor, tiene una batalla más difícil y ardua que ganar: El amor del otro.
Es cierto que uno no puede obligar al otro a que nos ame, pero podemos intentarlo. Si no lo hacemos, nunca sabremos qué hubiera pasado si no… Las batallas se ganan y pierden. Pero de los que pierden, jamás podrán decir que no intentaron ganar…
De ser el más cobarde en enfrentar el problema, pasó a ser el más valeroso de los gladiadores de un circo romano. Siempre me decía que tenía miedo que yo lo dejara. Me hacía prometerle que jamás lo dejaría. Las cosas se dieron de manera inversa. Cada día lo recuerdo como el peor de los días de mi vida. Un escalofrío recorre mi piel y me inunda de lágrimas con cada imagen perdida en mi memoria y que no quiero olvidar. Momentos únicos que los revivo y los busco en fotos, objetos de valor, palabras, mails, historiales. Cualquier medio que me haga recordar esa historia que viví con él. Una historia mágica. Única. Llena de amor, de juegos, de momentos compartidos, de salidas improvisadas y finales… inesperados.
Lo busco a diario y no lo encuentro. ¿Un amor idealizado? No. Yo lo amaba sinceramente. Fue mi primer amor. Mi primer encuentro. Mi primer discusión. MI primer “presentación familiar”. Mi primer “novio”. El primero en mi vida y el último en amar de manera tan inocente.
¿Éramos jóvenes? ¿Hay una edad para enamorarse? ¿No podemos disfrutar de nuestra juventud con alguien al lado? Tanto individualismo que se nos ha inculcado de niños nos ha provocado un inconsciente desprendimiento de lo que queremos, de lo que amamos. Las ataduras no nos corresponden y nuestra libertad se ve coartada cuando alguien nos dice “te quiero”, “te amo”. A veces, callar nos hace prisioneros de nuestros propios pensamientos. Actuamos de distinta manera. Hacemos y deshacemos sin medir las consecuencias. Sin prever sufrimientos ajenos. No existe manual que nos enseñe a amar. Sólo abriendo nuestros corazones y nuestra alma, solo de esa manera, daremos paso a la felicidad plena y absoluta que gozamos cuando estamos enamorados...
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