PrensaPedagógica

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Consignas de mujeres

Marcha por la vida 03 de junio 2017

Marcha por la vida 03 de junio 2017

martes, 29 de junio de 2010

Sin querer... te quiero


Te quiero... Y quiero que al mirarme no me mires, porque cuando miras me hieres. Porque sin mirarme me dices mucho y mirandome me dejas sin aliento, y no soporto el tormento de tenerte y perderte al mismo tiempo. Porque nunca imaginé que un querer como éste iba a ser tan fuerte que me dejaría en suspenso... Y sin comprender lo que siento, te pido que no pienses, y disfrutemos el presente recordando lo vivido que fue intenso, placentero e inolvidable. Porque sin querer... te quiero y queriendote te pido, no me mires en suspenso, porque no soporto los silencios que aparecen por momentos. Tus ojos dicen mucho, lo sabes, por eso miras de manera tan intensa. Pocos momentos compartimos y ya te siento mío... y tuya al mismo tiempo. No lo busqué, pero aquí estoy. Entre la realidad de tu vida y la realidad en mi mente, de un presente inexorablemente confuso y un futuro que no existe, más que en mi pensamiento, y te encuentras en él como alguien muy presente. Una historia sin comienzo que duró solo un momento y sin pensarlo aquí me encuentro... soñando despierta, un juego de niños quizás...Sólo te pido que no me mires más si cuando lo haces me lastima que no estás...
Maldita sea mi suerte, porque te clavaste en mi alma inconsciente... porque duele contemplarte y no tenerte, porque ni las ganas son suficientes. Tal vez fue mi peor error quererte y perder la razón y ahora ya no sé cómo olvidarme de tí. En esta incierta soledad extraño todo de tu piel y no puedo evitar caer rendida a tus pies... Es que perdí mi voluntad con tu manera de besar y cómo duele estar lejos de tí!

sábado, 19 de junio de 2010

Hemos perdido aún este Crepúsculo- Pablo Neruda



Hemos perdido aún este crepúsculo. Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas.

Mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada de esa tristeza que tú me conoces.
Entonces, ¿dónde estabas?¿Entre qué gentes?¿Diciendo qué palabras?¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana?.
Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo, y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.
Siempre, siempre te alejas en las tardes hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas

El Mundial... puede separar!


"Tolerancia, negociación y compromiso", fue lo que recomendó a las parejas el director del Instituto Instituto Guestalt de Lima, Manuel Saravia, al dialogar con elcomercio.pe sobre los conflictos que el Mundial Sudáfrica 2010 puede provocar en las relaciones amorosas.
Una de las expresiones del conflicto es el egoísmo, explicó Saravia. Por ejemplo, cuando los hombres compran un televisor LCD de 42 pulgadas a pesar de tener otras prioridades en casa y cuando las mujeres impiden que ellos vean sus partidos de fútbol pese a que hubo un acuerdo de por medio.
Para evitarlos, recomendó generar un espacio de apertura y diálogo, y desterrar las obsesiones para sentirse bien. "Después del partido tiene que gratificar a la mujer, tiene que compartir con ella", para que no asocie el fútbol a no querer salir y a un estado de ánimo no adecuado, señaló el terapeuta.
"Qué ganas va a tener ella de que veas fútbol si cada vez que ves fútbol haces problemas o te muestras frío, tiene que ser todo lo contrario", afirmó Manuel Saravia dirigiéndose a los varones, principales aficionados al fútbol y del Mundial.
Cortesía: El Comercio

viernes, 18 de junio de 2010

José Saramago- El Adiós


Nació en Azinhaga, Portugal, el 16 de noviembre de 1922. Antes de publicar su primera novela “Tierra de pecado” (1947), se ganó la vida como cerrajero y mecánico. Estamos hablando de José de Sousa Saramago, el escritor, periodista y dramaturgo que, en 1998, fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura convirtiéndose, de esta forma, en el primer escritor portugués en conseguirlo.

Luego de terminar su segunda novela, “Claraboya”, Saramago decidió dejar de lado la literatura por espacio de veinte años porque, según expresó, “no tenía nada que decir y cuando no se tiene nada que decir, lo mejor es callar”. Por esa época colaboró como periodista en “Diario de Noticias”, pero fue expulsado de allí por razones políticas. Después de ese hecho, se desempeñó como crítico literario de la revista “Seara Nova”.

Comentarista cultural, integrante de la primera dirección de la Asociación Portuguesa de Escritores, subdirector del mencionado “Diario de Noticias”… José Saramago tuvo múltiples contactos con el área periodística hasta que, en 1976, decidió dedicarse de forma exclusiva a su labor literaria.

Durante la dictadura de Salazar, el escritor, que consiguió trabajo en una editorial, fue censurado y perseguido. En 1969, tres años después de publicar “Os poemas possiveis”, se hizo miembro del, por ese entonces clandestino, Partido Comunista Portugués. Luego sumaría otra obra, “Probabelmente alegría”, sería redactor del “Diario de Lisboa” y se sumaría a la denominada Revolución de los Claveles.

El éxito literario lo conocería en 1980, año en que hizo pública su primera gran novela: “Levantado do chão”. En 1985, y hasta 1994, Saramago se convirtió en presidente de la Asociación Portuguesa de Autores. Ese período también significó el gran salto a la fama del escritor ya que, en 1991, su obra titulada “El evangelio según Jesucristo” despertó una polémica sin precedentes en Portugal y, como consecuencia, el gobierno decidió vetar su presentación ante el Premio Literario Europeo de ese año. A modo de protesta, Saramago se va del país y se instala en la isla canaria de Lanzarote.

Años después, en 1995, publica “Ensayo sobre la ceguera” y, en 1997, saca a la luz “Todos los nombres”. Luego llegarían más libros exitosos, como “La caverna”, “El hombre duplicado” (que relata el encuentro entre dos hombres idénticos), “Ensayo sobre la lucidez”, “Las intermitencias de la muerte” y su autobiografía de la infancia “Las pequeñas memorias”.

Por su gran obra, ha sido distinguido con numerosos galardones y doctorados honoris causa, como los emitidos por las Universidades de Turín, Sevilla, Manchester, Castilla-La Mancha y Brasilia. Además, ha recibido el Premio Camoes, el equivalente al Premio Cervantes en los países de lengua portuguesa.

Tanto Amor - Amado Nervo


Hay tanto amor en mi alma que no queda
ni el rincón más estrecho para el odio.
¿Dónde quieres que ponga los rencores
que tus vilezas engendrar podrían?

Impasible no soy: todo lo siento,
lo sufro todo...Pero como el niño
a quien hacen llorar, en cuanto mira
un juguete delante de sus ojos
se consuela, sonríe,
y las ávidas manos
tiende hacia él sin recordar la pena,
así yo, ante el divino panorama
de mi idea, ante lo inenarrable
de mi amor infinito,
no siento ni el maligno alfilerazo
ni la cruel afilada
ironía, ni escucho la sarcástica
risa. Todo lo olvido,
porque soy sólo corazón, soy ojos
no más, para asomarme a la ventana
y ver pasar el inefable Ensueño,
vestido de violeta,
y con toda la luz de la mañana,
de sus ojos divinos en la quieta
limpidez de la fontana...

El Amor Nuevo- Amado Nervo



Todo amor nuevo que aparece
nos ilumina la existencia,
nos la perfuma y enflorece.

En la más densa oscuridad
toda mujer es refulgencia
y todo amor es claridad.
Para curar la pertinaz
pena, en las almas escondida,
un nuevo amor es eficaz;
porque se posa en nuestro mal
sin lastimar nunca la herida,
como un destello en un cristal.

Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.
como un encanto en un hastío,
como en la punta de una espina
una gotita de rocío...

¿Que también sabe hacer sufrir?
¿Que también sabe hacer llorar?
¿Que también sabe hacer morir?

-Es que tú no supiste amar...

lunes, 14 de junio de 2010

¿Qué es el amor?


El amor (del latín, amor, -ōris) es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento, relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes. Con frecuencia el término se asocia con el amor romántico. Su diversidad de usos y significados, combinada con la complejidad del sentimiento implicado en cada caso, hace que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente. Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. Con todo, el amor interpersonal se considera sano o «verdadero» cuando es constructivo para la personalidad, para lo cual es indispensable tener una buena autoestima.

«Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad».

Gottfried Leibniz

Como concepto abstracto, el amor se considera normalmente un sentimiento profundo e inefable de preocupación cariñosa por otra persona, animal o cosa. Incluso esta limitada concepción del amor, no obstante, abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico, y hasta la profunda unidad de la devoción del amor religioso.En este último terreno, trasciende el sentimiento y pasa a ser la manifestación de un estado del alma o de la conciencia identificada en algunas religiones con Dios mismo. El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas (música, cine, literatura). Desde el punto de vista de la Biología, parece estar relacionado con la supervivencia del individuo y de la especie; según algunos, no es privativo de la especie humana, y también pueden presentarlo otros animales capaces de establecer nexos emocionales.

Una mirada psicológica, filosófica, biologicista y materialista


Para presentar el punto de vista de la psicología sería preciso presentarlo de cada uno de sus enfoques/escuelas.

Desde un punto de vista de la terapia cognitivo-conductual, el amor es un estado mental orgánico que crece o decrece dependiendo de cómo se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo amoroso. La retroalimentación depende de factores tales como el comportamiento de la persona amada, sus atributos involuntarios o las necesidades particulares de la persona que ama (deseo sexual, necesidad de compañía, voluntad inconsciente de ascensión social, aspiración constante de completitud, etc.).

Desde la psicología cognitiva y psicología social, destacan las investigaciones efectuadas acerca del amor de Robert J. Sternberg, quien propuso la existencia de 3 componentes en su Teoría triangular del amor:

1.La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión.
2.La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades.
3.La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor.
Estos tres componentes pueden relacionarse entre sí formando diferentes formas de amor: intimidad y pasión, pasión y compromiso, intimidad y compromiso, etc.

Dentro de la psicología social, algunos autores proponen una serie de arquetipos amatorios, como por ejemplo John Lee: ludus, storge, eros, ágape, manía y pragma.
Desde corrientes psicoanalíticas (véase psicoanálisis), para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es, así, decisión, elección y actitud. Según Fromm, la mayoría de la gente identifica el amor con una sensación placiente. Él considera, en cambio, que es un arte, y que, en consecuencia, requiere esfuerzo y conocimiento. Desde su punto de vista, la mayoría de la gente cae en el error de que no hay nada que aprender sobre el amor, motivados, entre otras cosas, por considerar que el principal objetivo es ser amado y no amar, de modo que llegan a valorar aspectos superficiales como el éxito, el poder o el atractivo que causan confusión durante la etapa inicial del pretendido enamoramiento pero que dejan de ser influyentes cuando las personas dejan de ser desconocidas y se pierde la magia del misterio inicial.



Existen polarizaciones extremas de la mente manifestando un amor desmedido sin pensar en los límites de uno mismo, pudiendo incluso llegar a poner en peligro su propia existencia o incluso la de la otra persona por estar experimentando un estado polarizado de obsesión. En este caso, el que ama, desea y anhela el bien y la felicidad del ser amado, y lo hace por encima de todas las cosas. El dar sin recibir a cambio, el sacrificar y anteponer las necesidades del ser amado por encima de las de uno mismo, sin que uno lo considere como sacrificio sino como oportunidad para prodigar el sentimiento, suele considerarse una antesala al desequilibrio emocional, pues la persona objeto de nuestra obsesión no tiene por qué responder tal como lo habíamos premeditado; puede no agradecer nuestro esfuerzo y exigirnos aún más. No obstante, algunos confunden esa polarización extrema con amor «verdadero» o «sano», y exigen de la otra persona el mismo comportamiento, pudiendo manifestar frustración extrema y, como salida a dicha frustración, violencia. Por los resultados evidentes en las noticias diariamente, observamos una creciente tendencia a la violencia de género, en la que los psicólogos actuales apuntan a esta patología de obsesión polarizada como principal desencadenante de estos conflictos.

Recuérdese que cada uno de los enfoques en psicología tuvieran su propia aportación a este respecto, congruente con su propio marco teórico.

Perspectiva filosófica

Si la actitud del amor ha de formar parte, en algún momento, de las descripciones que siguen las tendencias de la ciencia experimental, deberá definirse de manera tal que pueda ser observada y cuantificada con cierta precisión. Baruch de Spinoza estableció una definición que puede cuadrar con los requerimientos de las ciencias humanas y sociales. Escribió al respecto: «El que imagina aquello que ama afectado de alegría o tristeza, también será afectado de alegría o tristeza; y uno y otro de estos afectos será mayor o menor en el amante, según uno y otro sea mayor o menor en la cosa amada».[19]

La definición de Spinoza, en la que la actitud del amor implica compartir alegrías y tristezas de otras personas, no difiere esencialmente de la definición bíblica del amor, ya que el mandamiento sugiere «compartir las alegrías y tristezas de los demás como si fuesen propias», tal el «amarás a tu prójimo como a ti mismo».

No sólo esta definición se refiere a aspectos observables y contrastables con la realidad, sino que también presenta aspectos cuantificables, ya que indica que en mayor o menor medida serán compartidos los afectos, mientras mayor o menor sean la alegría o la tristeza asociada a la persona amada.

De la definición mencionada Spinoza extrae algunas conclusiones inmediatas, tales como los sentimientos que surgen hacia un tercero. Según sus propias palabras: «Si imaginamos que alguien afecta de alegría a la cosa que amamos, seremos afectados de amor hacia él. Si imaginamos, por el contrario, que la afecta de tristeza, seremos, por el contrario, afectados también de odio contra él».[20]

Observamos, en esta expresión, que el odio aparece como una actitud opuesta al amor, como una tendencia a intercambiar (respecto del tercero mencionado) los papeles de tristeza y alegría como afectos compartidos.

Para Leibniz, la felicidad es al hombre lo que la perfección es a los entes, y esa felicidad radica fundamentalmente en el amor. El amor a Dios, según el filósofo, debe ser con ternura, y debe tener el ardor combinado con la luz. Así pues, la perfección humana consiste en amor luminoso, un amor en el que se combina la ternura con la razón.


Perspectiva Biologicista

Enfoque propio de disciplinas tales como biología y psicobiología, llamadas en su conjunto neurociencias.

El concepto de amor no es una noción técnica en biología sino un concepto del lenguaje ordinario que es polisémico (tiene muchos significados), por lo cual resulta difícil explicarlo en términos biológicos. Sin embargo, desde el punto de vista de la biología, lo que a veces se llama amor parece ser un medio para la supervivencia de los individuos y de la especie. Si la supervivencia es el fin biológico más importante, es lógico que la especie humana le confiera al amor un sentido muy elevado y trascendente (lo cual contribuye a la supervivencia). Desde la psicobiología sí tiene sentido encontrar las bases orgánicas de estados mentales concretos (como la sensación subjetiva de amor).

Sin embargo, en la mayoría de las especies animales parecen existir expresiones de lo que se llama «amor» que no están directamente relacionadas con la supervivencia. Las relaciones físicas con individuos del mismo sexo (equivalentes a la homosexualidad en el ser humano) y las relaciones sexuales por placer, por ejemplo, no son exclusivas de la especie humana, y también se observan comportamientos altruistas por parte de individuos de una especie hacia los de otras especies (las relaciones milenarias entre el ser humano y el perro son un ejemplo). Algunos biólogos tratan de explicar dichos comportamientos en términos de cooperación para la supervivencia o de conductas excepcionales poco significativas. A partir de los años 1990 psiquiatras, antropólogos y biólogos (como Donatella Marazziti o Helen Fisher) han encontrado correlaciones importantes entre los niveles de hormonas como la serotonina, la dopamina y la oxitocina y los estados amorosos (atracción sexual, enamoramiento y amor estable).

La neurobiología está avanzando una definición tripartita del amor, en que se diferenciarían tres procesos cerebrales distintos, pero interconectados, y cada uno de ellos regulado hormonalmente:

El impulso sexual indiscriminado o grado de excitación sexual para la búsqueda de pareja, regulado por la testosterona y detectable neurológicamente en el córtex cingulado anterior; de breve duración.
La atracción sexual selectiva, pasión amorosa o enamoramiento; regulada por la dopamina en los circuitos cerebrales del placer; inusualmente prolongado frente a otras especies (hasta 18 meses).
El cariño o apego, lazo afectivo de larga duración que permite la continuidad del vínculo entre la pareja, regulado por la oxitocina y la vasopresina, que también afectan al circuito cerebral del placer; su duración es indeterminada (puede prolongarse toda la vida).
Aparte de la serotonina y la oxitocina, el cerebro libera otra sustancia en estado de enamoramiento, la feniletilamina que actúa sobre el sistema límbico y provoca las sensaciones y sentimientos comunes en el enamoramiento, además de que es un precursor de la dopamina, de ahí que también se encuentre en grandes cantidades. Se puede encontrar en alimentos como el chocolate y quesos fermentados. Una pequeña modificación química puede hacer que se transforme en un estimulante (anfetamina y metilfenidato) o un antidepresivo (bupropión y la venlafaxina).

El equilibrio de los tres procesos controla la biología reproductiva de muchas otras especies, por lo que se cree que su origen evolutivo es común. La etología interpreta que el amor humano evolucionó a partir del ritual de apareamiento, o cortejo de los mamíferos (despliegue de energía, persecución obsesiva y protección posesiva de la pareja y agresividad hacia los potenciales rivales).[22]

Los modelos biológicos del sexo tienden a ver el amor como un impulso de los mamíferos, tal como el hambre o la sed.[23] Helen Fisher, una experta mundial en este tema, divide la experiencia del amor en tres etapas parcialmente superpuestas: lujuria, atracción, y apego. La lujuria expone a las personas hacia el resto; la atracción romántica anima a las personas a enfocar su energía en el apareamiento; y el apego implica la tolerancia de la pareja (o de los hijos) durante un tiempo suficiente como para criar a la prole hasta que ésta pueda valerse por sí misma.

La lujuria es el deseo sexual pasional inicial que promueve el apareamiento, e implica un aumento en la liberación de sustancias químicas tales como la testosterona y el estrógeno. Estos efectos raramente duran más de unas pocas semanas o meses. La atracción interpersonal es un deseo más individualizado y romántico por un candidato específico para el apareamiento, que se desarrolla de forma independiente a la lujuria como un sentimiento de responsabilidad hacia la pareja. Recientes estudios en neurociencia han indicado que, a medida que las personas se enamoran, el cerebro secreta en crecientes cantidades una serie de sustancias químicas, incluyendo feromonas, dopamina, norepinefrina y serotonina, que actúan de forma similar a las anfetaminas, estimulando el centro del placer del cerebro y llevando a efectos colaterales tales como aumento del ritmo cardíaco, pérdida de apetito y sueño, y una intensa sensación de excitación. Las investigaciones han indicado que esta etapa generalmente termina al cabo de un año y medio a tres años.

Ya que las etapas de lujuria y atracción se consideran ambas temporales, es necesaria una tercera etapa para establecer relaciones a largo plazo. El apego es el vínculo que promueve relaciones que duran muchos años o incluso décadas. Se basa generalmente en responsabilidades tales como el matrimonio y los hijos, o en amistad mutua basada en aspectos como los intereses compartidos. Se ha relacionado con niveles de las sustancias químicas oxitocina y vasopresina a un nivel mayor del que se presenta en relaciones a corto plazo.

La molécula proteínica conocida como factor de crecimiento nervioso (NGF) presenta niveles elevados cuando las personas se enamoran por primera vez, aunque ésta vuelve a sus niveles previos al cabo de un año

Perspectiva materialista

Bajo un punto de vista meramente materialista, el amor es considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes involuntarios[cita requerida] y desinteresados que se manifiestan en seres capaces de desarrollar inteligencia emocional o emocionalidad. Cabe resaltar el uso actual de la palabra amor para designar tanto el amor espiritual como el propio acto sexual —mediante la expresión «hacer el amor». Hasta mediados del siglo XX, esa expresión estaba reservada para el galanteo

domingo, 13 de junio de 2010

Más lejos te tengo...más rápido te pierdo


La distancia colabora en el esclarecimiento de sentimientos en uno. A veces, el paso del tiempo nos hace reflexionar sobre lo que vivimos, lo que sentimos en el pasado y sufrimos en el presente. El período de "extrañamiento" post-ruptura, suele prestarse a confusiones en relación a lo perdido. En esta etapa, el dolor se acrecienta y las lágrimas caen cuál lluvia torrencial... Queremos explotar, escapar de esta realidad absurda y paradójicamente "irreal" que nos atormenta. Muchos lo evalúan como una "idealización", puesto que nunca sufrimos de esta manera cuando estabamos en pareja. Pero... porque no lo habíamos perdido. "Uno sabe lo que tiene cuando lo pierde" (diría alguien). Y es cierto. Con el correr de los años, nos daremos cuenta si la agonía nos produjo la muerte, o simplemente, nos mantuvo un tiempo en terapia...
Creo, que el amor egoísta y no correspondido, es una de las experiencias más fastuosas que debe atravesar el Ser Humano en algún momento de su vida...
Un deseo que termina con una mirada indiferente del otro. Ansias de besar a quien te rechaza, de abrazar, de hablar a quien simplemente, opta por la indiferencia infantil. Un aspecto significativo de una situación de post-ruptura podría ser, cuando la víctima, en este caso, la/el "despechado/a" comienza a investigar el por qué de la decisión del otro. Transita los caminos más recónditos para llegar a una solución, de un problema que nunca sabremos su causante. Palabras que en algún momento nos ahogaron en la desesperación, hoy nos parecen inconsistentes, inconclusas... Buscar insistentemente reemplazar a un "ex", puede ser una de las tragedias más ridículas de la vida. Uno termina convenciendose de que el "próximo" es una renovación de la versión anterior, pero es absurdo alinearse a esta afirmación. Para volver a "llenar" el vaso vacío, volcamos en la estupidéz, y cometemos errores que en el momento suelen ser satisfactorios, pero... no colman nuestra ansiedad y mucho menos nos ayudan a cerrar heridas. "Tapar agujeros" no es una buena manera de recomenzar de cero. La soledad, es el único camino para la reconciliación con uno mismo y con el mundo... y también, con el otro. Darse un tiempo es signo de estar evolucionando a niveles superiores, en los cuales, razonamos la pérdida y superamos la maldita etapa que los psicólogos suelen denominar "duelo".
Quizás sigo siendo reiterativa en mis manifestaciones literarias, pero... hay algo que no puedo expresar con palabras, y es el dolor de perder a quien en algún momento tuviste con vos. Porque... si hay algo que sé, es que alguna vez, nos amamos mucho...

lunes, 7 de junio de 2010

La independencia: Camino al desarrollo personal



Algunas mujeres creemos que estar solas es sinónimo de que "nos estamos poniendo grandes" y que el correr del tiempo nos juega en contra de nuestro reloj biológico. Pero no solemos interpretar que a veces, estar sola es ,(en mucho de los casos), mejor que estar acompañada...
En una relación en la que dos individuos se prometen y juran "amor eterno", las aspiraciones personales, ambiciones, sueños y proyectos, son relegados para someternos ante la dependencia del otro. Lo hacemos inconscientemente, porque el amor "nos ciega" y es por eso que, llegado un tiempo, nos damos cuenta que vivimos en función de nuestra pareja y no para nosotras. Abandonamos un proyecto que teníamos en mente para convertir al otro en nuestro único proyecto de vida. Pasado un tiempo, nos damos cuenta que las cosas fueron cambiando, que la relación no era como antes y que nosotras queadamos a la deriva! Desperdiciamos tiempo, horas, días y meses en un sujeto al cual, lo único que le interesaba era SU realización personal en pos del sacrificio ajeno... Nos asusta no? Es por eso, que la soledad muchas veces, suele ser una escapatoria al ahogo y co-dependencia a la que somos indirectamente sometidas.
El estado de enamoramiento confunde nuestras mentes y nos cambia la visión de nuestra realidad personal. Creemos que haciendo felíz al otro estamos cumpliendo con la misión que se nos fue encomendada a cada una en la Tierra. Qué HORROR! Nos damos cuenta tarde, pero lo importante es darse cuenta...
Rehusarnos a ver la realidad, es una manera de evadirnos de ella, de aceptar que nos estamos perjudicando, que la vida "es una sola" y pasa por otro lado... Demasiadas veces, consideramos como "sacrificio" el hecho de entregarnos en cuerpo y alma a nuestro ser amado, pero... él hace lo mismo? La reciprocidad es el puntapié inicial en una relación. Sin ella, es imposible comenzar a vivir una relación de PAREJA. La coincidencia de aspiraciones, los proyectos en común, el apoyo incondicional, el respeto y la motivación al otro, son principios que sientan las bases de toda unión, en la que el amor, debe ser la base de apoyo fundamental. En esta analogía, la realización personal, debe ser el camino que jamás tenemos que abandonar. No sólo por nosotras, sino, por el otro. Esta situación, provoca falta de personalidad y terminamos alienandonos al otro.
La soledad, es una buena oportunidad para culminar el trayecto de asipiraciones y logros personales. Quizás, encontremos a aquél que nos acompañe en él... quizás no.

miércoles, 2 de junio de 2010

Opinólogos vs Periodistas: Informemos formando y no desinformando.Las relaciones según los medios


Actualmente, el entorno de una persona juega en contra a la hora de vincularse con otra... Las obligaciones que acarrea el trabajo, el estudio, y el logro de la realización personal, impide que logremos una efectiva estabilización emocional. Provocando en la mayoría de los casos, un desinterés tal vez "inconsciente" en la relación... lo que puede desencadenar en una ruptura sin precedentes.
Hoy, hombres y mujeres aspiran pretensiones ambiciosas.Envueltos en una sociedad caracterizada por la instantaneidad, simplificación, y automatización de los mecanismos de las relaciones humanas, han cambiado el orden de prioridad de los elementos que constituyen a la persona (profesión, trabajo, pareja, hijos). La demanda del exterior, impulsa a inmiscuirnos cada vez más en asuntos ajenos y dejamos de lado aquello que nos resguarda las espaldas y... el corazón.
ALgunos periodistas, de algunos medios, no se cansan de exponer sus "tesis" sobre las dificultades para hallar una pareja estable o hacen uso de su condición de comunicador para emitir cifras absurdas con respecto a la cantidad de divorcios y separaciones afectando de esta forma, las aspiraciones de miles de hombres y mujeres en busca de una relación verdadera. Inducen al desarraigo de los valores, a la despreocupación total del otro para preocuparse en uno mismo convirtiendo la relación en un YO para otro YO. La rutina altera los ritmos de vida y ocasiona el tan inesperado "desgaste".
El afuera nos obliga a vivir aceleradamente consumiendo en grandes cantidades, sin nunca alcanzar la satisfacción de nuestras necesidades... al vivir en una sociedad altamente capitalista, la pérdida de valores se hace cada vez más visible. Perdemos todo tipo de compromiso, tanto sea con el otro, como con nosotros mismos, para correr a contra reloj en una carrera que conduce a un mismo final... la muerte. En el camino, en lugar de sembrar afectos, y cosechar amor, no hacemos más que desechar al otro como algo que ya no utilizamos... como si el único propósito de las relaciones hoy en día, fuera el de "TE USO Y TE TIRO". Nos cansamos rápidamente porque nos aburre. Ya no satisface nuestros caprichos, no me apetece y lo cambiamos por otro modelo. Así, al igual que cuando hacemos uso de la tarjeta de crédito para comprar algún bien, es como compramos al otro, viniendo éste con garantía al dorso y fecha de caducidad... Esto nos indica que estamos siendo atacados en nuestros valores y no nos están advirtiendo de ello, convirtiendonos en personas "light", livianas de iniciar cualquier tipo de vínculo que implique un cierto grado de compromiso, arraigo, responsabilidad, pasión, incondicionalidad... Lo que supone que cada vez haya más cantidad de separaciones y divorcios, o el estado de "soltero/a" sea una condición normal.
La necesidad que algunos medios tienen de mostrar o reflejar "su" realidad, lleva a la confusión de lo que verdaderamente queremos lograr. Nos muestran lo que deberíamos consumir, lo que deberíamos hacer, cómo tendríamos que vivir, etc. Conduciendonos a la movilización en masa descartando la individualidad de cada uno en la toma de decisiones.
Sin más preámbulo, como comunicadores debemos tener en claro nuestros propósitos a la hora de comunicar un mensaje. Tal como (para egresados universitarios) aprendimos en los códigos de ética periodística, no abusemos del micrófono y utilicemos la palabra para la transmisión de valores sinceros, reales y duraderos. No propaguemos la violencia, la separación, la infidelidad. No estaríamos cumpliendo con los mandatos que nos inculcaron en nuestra educación. Al fin y al cabo, somos periodistas y nuestro fin es el de informar, no el de desinformar u opinar. Amparados en el derecho a la libertad de expresión o libertad de prensa, expresamos lo que decimos sin filtraciones. Nuestro derecho termina cuando empieza el derecho del otro, y el derecho del público es ser informado adecuadamente sin apreciaciones personales sobre temas sensibles y aquellos sobre los cuales no tenemos conocimiento alguno...
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