PrensaPedagógica

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Consignas de mujeres

viernes, 23 de enero de 2009

El matrimonio: Un cuento de hadas?

¿Por qué es un cuento de hadas? Porque las más bellas historias de amor solo existen en la ficción y en las novelas y cuentos más populares. No digo que hoy no se escuche hablar de alguna...pero materializada en el matrimonio no es más que una mera ilusión, un mito que muchas de nosotras queremos hacer realidad...

Siempre me hago la misma pregunta: ¿Por qué los abuelos de uno son los que dan el ejemplo? ¿Por qué el divorcio es tan común en estos días y la cifra va aumentando de manera abismal a través de los años? Es cierto que a partir de la (maldita) independización femenina la mujer cambió el orden de sus prioridades considerando como meta principal el desarrollo personal, primero a nivel profesional y después... a nivel emocional.

Los hombres, en cambio, carentes de esta independización (siempre hicieron lo que quisieron, incluso hoy también) no pierden tiempo en ni siquiera tocar el tema "casamiento", si no que, los llamados "peter pan", continúan con sus caprichos de eternos adolescentes. Por eso, el matrimonio dejó de ser el hermoso ritual del vestido blanco y el vals para convertirse en una unión de intereses, donde "lo tuyo es tuyo" y "lo mío es mío". No quiero ser pesimista, pero las tendencias demuestran que cada vez más la soltería le gana terreno a las bodas. Hay dos posibles soluciones a este problema: Si sos la típica "susanita" que no querés morirte sin haberte puesto un vestido blanco: Casate! pero después de haber convivido y haber conocido al sujeto que tenés al lado... no vaya a ser cosa que el destino te juegue una mala pasada. Si sos escéptica y no creés en estas cosas, hacé lo mismo: Conviví, que de esa forma vas a descubrir si vale la pena gastar tanto dinero en una fiesta...


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La co-dependencia



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viernes, 16 de enero de 2009

El sexo, la eterna zanahoria que persiguen los hombres... ¿El amor dónde quedó?


Como un ritual desesperado, el sexo fue, es y será, el leiv motiv de los hombres hambrientos de placer...No bastan las cartas de amor, los regalos, las sorpresas, los desayunos con flores o cualquier otra atención que ellas les hagan. Ellos siempre conseguirán lo que quieren porque saben como convencerlas y llevarlas por los más recónditos pasajes que conducen al más infinito placer... Pero ¿y el amor? para la gran mayoría de ellos, es solo una palabra sin contenido, abstracta, que remite a las historias más bellas de la antiguedad, pero nada más. El hombre busca placer por instinto (ojo! la mujer también), pero a diferencia de ésta, a ellos nos les importa si para conseguirlo logran lastimarla... en sus sentimientos más profundos. Por eso: A no dejarse engañar!! Es difícil encontrar al indicado que quiera más que una noche desaforada entre las sábanas. Se estima que uno de cada diez hombres consideran al sexo un aspecto secundario en una relación... ¿Quién será la afortunada en quedarse con él?

La diferencia de edad es solo cuestión de actitud...


Todos, alguna vez, sufrimos por amor, y alguna vez, ese amor fue mucho mayor que nosotros...Los que dicen que la diferencia de edad en una pareja frustra su continuación, se equivocan! Son muchos los casos de personajes de la farándula, política, y quizás, algún amigo cercano, que vivenció esta experiencia por demás inolvidable...Es cierto que, a veces, tal diferencia (si es abismal) puede incomodarnos en las clásicas presentaciones sociales, con amigos y con los padres... Pero si el "amor es más fuerte" no hay barreras que limiten nuestra felicidad. Sin ir más lejos, parejas como la de Demi Moore y Ashton Hutcher , demostraron a la prensa amarillista y al público que construir una relación estable es posible. A él, el hecho que ella tuviera hijos no le molestó en absoluto, al contrario, la consideró una mujer del todo madura y eso... a los hombres los vuelve locos! Otro caso es el de Catherine Zeta Jones y Michael Douglas (hijo de Kirk), quienes desde un principio, no dejaron de ocultarse detrás de vidrios polarizados y salieron felices a demostrar su entusiasmo por la relación. Ella, mucho menor que él, logró tener un hijo (él tenía otros de sus anteriores matrimonios). Michael, es un confeso adicto al sexo, lo que le sumó puntos a la bella Catherine para no desistir...Tom Cruise y Katie Holmes no dejan de brillar cada vez que aparecen juntos en la alfombra roja, o paseando a su pequeña Suri. Juntos, forman una de las parejas más tiernas de Hollywood, y su hija, la más linda entre los hijos de los famosos. Otro caso más en el que él es mayor que ella, pero la diferencia de edad no la hacen notar.La lista es interminable, pero como último ejemplo, Nicole Kidman y su joven marido el cantante Keith Urban, tuvieron un romance tan fugaz como el embarazo de ella. Tras varios rumores de separación, hoy se los ve más sonrientes que nunca. Aquí, es ella la que es mayor que él, pero el músico ignora las críticas y escucha su corazón, ya que, Nicole, es y será una de las mujeres más lindas de Hollywood.Estos ejemplos reflejan que el pudor que pudieron llegar a tener varios siglos atrás los hombres y mujeres, hoy no existe. Uno debe escuchar lo que dicta el corazón y seguir esos latidos que sin duda lo conducirán hacia el lugar más hermoso, el amor verdadero. Por ese motivo, es que la diferencia de edad, es solo cuestión de actitud. Está en uno como lo quiera enfrentar, aceptar y llevar a cabo. La experiencia de un amor más grande es única, como también, todas las vivencias que aquel le puede enseñar a uno. Como las historias de vida y el proceso de crecimiento son distintos, el aporte emocional es mutuo. En el amor, no hay reglas ni formatos ni estructuras, se siente y se vive a cada instante. La consigna: "Si encontraste el amor, no lo dejes escapar. Haz oído sordo a las críticas de la sociedad. Ignora los comentarios y sigue a tu corazón"

La diferencia de edad es solo cuestión de actitud...

jueves, 15 de enero de 2009

¿Final trágico o final felíz?


Si bien es cierto que no todas las historias de amor terminan como uno desearía que terminen, la verdad es que somos artífices de ese final incierto. Construimos día a día una romance que creemos que perdurará para el resto de nuestras vidas y, a veces, el destino nos termina jugando una mala pasada...No todos los finales son iguales porque las historias son distintas (aunque tengan el mismo propósito: ser felices para siempre). Algunos prefieren aquellos finales en los que el amante se decide al fin, por el amor de su vida, a pesar de la gran diferencia de edad, como en aquel film que consagró al reconocido Federico Moccia en Scusa ma ti chiamo amore. Allí, él, un publicista de 37 años, emprende una aventura amorosa con una joven de tan solo 17. Entre idas y venidas, se dará cuenta, que la edad es solo un detalle en sus vidas y que lo que importa es el amor que se tienen mutuamente. Tal vez, ese sea un buen final para una historia que enloquece, pero otros preferirán los finales clásicos y cursis. El hombre adinerado que se enamora de una mujer humilde que trabaja con su cuerpo ( como en la película Mujer Bonita), aunque será difícil encontrar a un Richard Gere que satisfaga nuestros deseos más ocultos... También están los finales abiertos, y por lo tanto, indeseados... Es el caso La boda de mi mejor amigo, en la cual, Julia Roberts, tardará lo suficiente para enfrentar al amor de su vida y expresarle sus sentimientos, que no es otro más que...su mejor amigo, y él, como en las clásicas historias, optará por la "crema" y no por el "chocolate". Los finales trágicos son los que uno espera que nunca aparezcan, pero son inevitables: la muerte del ser amado (es el caso de la película Posdata: Te amo), la traición y engaño del cónyuge, el suicidio de alguno de los dos amantes (Romeo y Julieta), el engaño con el mejor amigo etc. Así como las películas que nos hicieron vibrar al verlas y enamorarnos aún más, la consigna es: "Identificarse con los personajes de las historias de amor más lindas y románticas de toda la historia del cine". Creernos ser Scarlett O'Hara, pero sin caer en el capricho y obsesión, imitando el lado más sublime de su personaje. Su ternura, belleza y comprensión. También robar algo de Julieta, ser decididas, astutas y con coraje luchar por el ser amado. Desear ser como Penélope por la tolerancia y la paciencia, el sacrificio y la espera, sabiendo que algún día llegará algún vagón que nos traerá el amor verdadero.

¿Por qué nos enamoramos?


Por qué una persona se enamora precisamente de tal o cual persona y no de cualquier otra de las miles de parejas potenciales que encuentra, sigue siendo un profundo misterio. El azar, la química y la probabilidad de que dos pequeñas ventanas de receptividad se abran en el preciso momento de conocerse son garantía de impredecibilidad. Pese a todo, la ciencia ha hecho algunos modestos avances en el camino para comprender por qué nos enamoramos y por qué nos desenamoramos.
Contrariamente a los mitos difundidos por las ciencias sociales en el siglo XX, el amor no es un invento de los poetas occidentales de hace unos cuantos siglos. La evidencia apunta a la conclusión opuesta. El amor es un universal que cruza fronteras culturales y probablemente haya estado con nosotros desde que se formaron los primeros vínculos a largo plazo entre parejas en los brumosos albores de la historia evolutiva de los humanos. En un estudio de 168 culturas diferentes, el antropólogo Bill Janko­Wiak halló una fuerte evidencia a favor de la presencia de amor románti­co en casi el noventa por 100 de ellas. Para el diez por 100 restante, la evidencia antropológica era demasiado imprecisa para extraer conclusio­nes definitivas.
Mucha gente en todo el mundo dice también sentirse actualmente enamorada. La socióloga Sue Sprecher y sus colaboradores entrevistarona 1.667 mujeres y hombres de Rusia, Japón y Estados Unidos. Lo que hallaron fue que el 61 por 100 de los hombres rusos y el 73 por 100 de las mujeres rusas decían estar en aquel momento enamorados. Las cifras para los japoneses eran del 41 por 100 de los hombres y el 63 por 100 de las mujeres; y, entre los norteamericanos, el 53 por 100 de los hombres y el 63 por 100 de las mujeres.
Las cualidades esenciales que las personas desean en una pareja definen las reglas del juego del emparejamiento en los humanos. Los deseos determinan hacia quién nos sentimos atraídos y qué estrategias son efec­tivas para atraer a la pareja deseada. Las violaciones del deseo crean conflictos y preconizan la disolución conyugal. La satisfacción de los deseos del otro se convierte así en un medio eficaz de conseguir y retener a una pareja, y aumenta la posibilidad de un amor a largo plazo.
En todo el mundo la gente busca una pareja que sea amable, comprensiva, inteli­gente, fiable, emocionalmente estable, poco exigente, atractiva y sana. Sin embargo, las culturas difieren enormemente en cuanto a la importan­cia que atribuyen a ciertas cualidades. La virginidad, por ejemplo, es una cualidad virtualmente indispensable en la pareja para casi todos los chi­nos, pero irrelevante para la mayoría de los suecos y holandeses.
Pero lo más sorprendente para los científicos sociales fue el descubrimiento de diferencias universales entre los sexos. Los hombres de todo el mundo dan más importancia a la juventud y al atractivo físico, cualidades reconocidas como importantes signos de fertilidad y futuro potencial reproductor de la mujer. Las mujeres de todo el mundo desean hombres ambiciosos, que gocen de una posición social decente, posean recursos o el potencial para adquirirlos y que sean unos años mayores que ellas. Durante toda la vasta historia evolutiva humana, los hijos de una mujer han sobrevivido y prosperado mejor cuando la mujer ha elegido a un hombre rico en recursos y comprometido a invertirlos en su pareja.
La gente no suele enamorarse de personas que carezcan de las cualidades que desean. En un estudio de las respuestas de hombres y mujeres a anuncios personales se halló que era más probable que los hombres iniciaran un contacto con una mujer cuando ésta mencionaba sus atractivos físicos y una edad joven en la descripción de su persona. De otro lado, era más probable que las mujeres iniciaran un contacto con un hombre cuando éste mencionaba unos ingresos razonables y un nivel de educación respetable.
Pero por mucho que a quién acabemos amando siga una implacable lógica utilitaria, es también posible que el amor haya evolucionado para hacemos ciegos a los defectos de la pareja. Hay al menos dos explicaciones científicas para la miopía que produce el amor. Son pocas las per­sonas que posean la lista completa de las cualidades deseadas, y la ma­yoría tenemos que conformamos con menos de lo que desearíamos en un mundo ideal. Por lo general, sólo las personas muy deseables pueden atraer a personas igualmente deseables. Acaso la ley del amor mejor do­cumentada sea la del emparejamiento selectivo, es decir, la tendencia a que las parejas estén formadas por personas que se parecen. Las personas inteligentes y cultas tienden a casarse con personas con las que puedan compartir sus ideas y erudición. Las personas atractivas y seductoras buscan pareja igualmente atractiva. Aunque los opuestos ocasionalmen­te se atraen, en el amor duradero los «8» generalmente se casan con los «8», y los «6», con los «6».
No tiene sentido insistir en los defectos de cuando uno se enamora. De hecho, un estudio reciente señala que la mayoría de las personas manifiestan «ilusión de amante», un exceso de optimismo sobre sus posibi­lidades de éxito marital. Mientras que aproximadamente el cincuenta por 100 de los matrimonios acaban en divorcio, sólo un 11 por 100 de las personas casadas piensa que su propio matrimonio puede acabar en divorcio. En un grupo de edad más joven de individuos solteros, sólo el 12 por 100 piensa que en su futuro matrimonio habrá una probabilidad del cincuenta por 100 de acabar separándose, por bien que entre los que se casan ahora, la probabilidad de divorcio ha aumentado hasta el 64 por 100. Estas cifras quizá reflejen sesgos adaptativos que, aunque desviados de la realidad, aumentan la probabilidad de éxito. De acuerdo con esta explicación, el amor es una emoción que motiva a las personas a perse­verar en las duras y en las maduras, por mucho que a la larga no siempre funcione. En suma, el amor puede cegarnos de dos maneras: primero, permitiendo que nos conformemos con alguien que no se parezca a nues­tra fantasía de la pareja ideal; y segundo, haciéndonos optimistas acerca del futuro de nuestro romance, y aumentando de este modo la probabilidad de que realmente tenga éxito.
El economista evolutivo Robert Frank afirma que el amor es la solución al problema del compromiso. Si nuestra pareja se eligiera por razones racionales, podría dejarnos por las mismas razones racionales al encontrar a otra persona ligeramente más deseable de acuerdo con sus criterios «racionales». Se crea así el problema del compromiso: ¿cómo podemos estar seguros de que una persona seguirá con nosotros? Si nuestra pareja está cegada por un amor incontrolable que no puede evitar ni puede elegir, un amor por nosotros y por nadie más, entonces el compromiso no flaqueará. El amor es más fuerte que la racionalidad. Es la emoción que nos asegura que no dejaremos a nuestra pareja cuando tropece­mos con alguien más deseable, al tiempo que indica a nuestra pareja nuestra intención y determinación de estar siempre con ella.
Es probable que la flecha causal apunte también en sentido opuesto. El amor puede ser la recompensa psicológica que experimentamos cuando el problema del compromiso se resuelve satisfactoriamente. Es el opio del cuerpo y de la mente que nos anuncia que el problema adaptativo de selección de pareja, satisfacción sexual, devoción y fidelidad se ha resuelto con éxito. La explicación científica es que la evolución ha insta­lado en el cerebro humano mecanismos de recompensa que nos impelen a continuar las actividades que conducen al éxito reproductor.
El amor puede ser una solución al problema del compromiso o la embriagadora recompensa por haberío resuelto, o ambas cosas. En cual­quier caso, no cabe duda de que el amor es una emoción íntimamente ligada al compromiso.

El indeseado desamor...


Desenamorarse tiene muchas facetas oscuras...El golpe puede ser físicamente peligroso para las mujeres y psicológicamente traumático para ambos sexos. Los hombres se ven rechazados por la mujer que aman y, a menudo, acaban maltratandola emocionalmente... y a veces, físicamente. Una alarmante proporción de los hombres que son abandonados sin demasiadas contemplaciones acaban teniendo fantasías homicidas. Del mismo modo que la evolución ha instalado mecanismos de recompensa que nos inundan de placer cuando nos apareamos con éxito, quizá nos haya equipado también con mecanismos que nos propician dolor ante el fracaso de lograr una pareja estable.
Otro problema es que la gente se desenamora tan arrebatadamente como se enamora. No podemos predecir con certeza quién se desenamorará, pero algunos estudios recientes nos dan alguna pista. Así como la satisfacción del deseo es muy importante para enamorarse, las violacio­nes del deseo presagian conflicto. Un hombre elegido en parte por su amabilidad y su energía puede acabar siendo abandonado si se torna cruel y perezoso. Una mujer elegida en parte por su juventud y belleza puede perder a su pareja ante la competencia de un nuevo modelo de be­lleza. Un compañero al principio atento puede tomarse condescendiente. Y la infertilidad de una pareja tras repetidos actos sexuales puede llevar a ambos a buscar una unión más fructífera.
Hay que considerar por último la cruda métrica del mercado de pare­jas. Considérese una joven pareja de profesionales. Si la carrera de la mujer se dispara pero el hombre acaba siendo despedido, su relación se verá sometida a una fuerte tensión porque sus valores de mercado son ahora distintos. En la jungla evolutiva del emparejamiento, podemos admirar a una mujer que se mantenga fiel a un marido perdedor, pero quienes lo hicieron ciertamente no son nues­tros antepasados. Los humanos actuales descienden de antepasados que cambiaron su pareja por otra mejor cuando la ganancia potencial supera­ba con creces los múltiples costes que las personas sufren a consecuen­cia de una separación.
La historia evolutiva no acaba aquí. Donde existe el deseo de amor, existe el deseo de manipularlo. Los hombres engañan a las mujeres acerca de la intensidad de su amor para conseguir recompensas sexuales a corto plazo. Las mujeres, por su parte, han desarrolla­do por coevolución defensas contra la explotación sexual, por ejemplo imponiendo un largo proceso de cortejo antes de consentir en el sexo, in­tentando detectar el engaño y desarrollando una capacidad superior para interpretar señales no verbales. La carrera armamentista coevolutiva del engaño y la detección del engaño continúa, y no parece tener fin.

Los invito a recorrer un camino maravilloso...el camino del amor


Porque el amor es un camino largo y es difícil encontrarlo.

Al avanzar hacia él, miles de obstáculos dificultan su encuentro, pero al fin, lo hallamos.

Algunos recorren millas, otros metros, quizás, unos lo encuentran más rápido que otros. Podemos fracasar en el intento pero seguir intentandolo. Nunca es tarde para volver a amar, nunca es tarde para otra oportunidad. La vida te muestra varios caminos y solo uno de ellos te conducirá a la meta...
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